Los rojiblancos dan un paso atrás en Riazor
Por méritos del Deportivo o deméritos del Athletic, la terca realidad es que los rojiblancos se dejaron tres puntos en Riazor tras ir con un 0-2, meterse demasiado atrás para defender la renta y terminar tirando por la borda el trabajo hecho hasta entonces

DEPORTIVO 2
ATHLETIC 2
«Un empate es un resultado más depresivo que la propia derrota. La derrota conlleva un dramatismo que la salva, que la viriliza. Despierta en el vencido ganas de revancha. Ya que el empate suscita una sensación desesperante de impotencia».
Nelson Rodrigues, periodista
Empezaron jugando bien, después empeoraron, volvieron a recuperar el control, luego lo hicieron peor un rato más y al final terminaron dando pena. Y como alguien dijo, si solo andas en días soleados, nunca llegarás a tu destino. Días de San Mamés, noches de Riazor. Y así no. Porque el Athletic se dejó ayer parte del crédito ganado tras el 3-1 ante el Valencia y de esas buenas sensaciones más que puntos de las que veníamos hablando para tener fe en el equipo. Lo tenía hecho, un 0-2 con media hora por delante y terminó dejándose empatar porque no supo gestionar ni defender su ventaja. En la primera mitad, en la que los leones fueron en términos generales superiores y hasta se adelantaron en el marcador, el Depor ya había enviado dos balones a la madera. Sin hacer mucho, los gallegos incluso habían rematado con más peligro. Cuando tras el descanso el Athletic dio un paso atrás ante el empuje local, ni siquiera esa holgada ventaja le sirvió para no dejarse igualar y perder una magnífica oportunidad para sumar su primera victoria fuera de casa. No se perdió, pero la forma en que se empató es de esas que suscita dudas ante situaciones similares y el jueves, de nuevo, toca partido fuera.
Fue un encuentro con mucho ritmo, más, mucho más que juego, en el que el balón largo mandó sobre la pelota al pie. Un choque en el que el Athletic hizo lo más difícil, ponerse con una ventajosa diferencia en el luminoso y no merced a un fútbol espléndido, ni arrollador, sino a base de que, sirva la explicación, Beñat se pusiera el buzo de trabajo. Eso y que Williams y Aduriz estuvieran inspirados en dos chispazos, dos, porque no tuvieron muchos más. Lo malo es que el Athletic de ayer se pareció a Susaeta, fogoso en la primera parte, desfondado en la segunda. Y el Deportivo vino a decir aquello de perdidos al río, y puso cerco a la meta de Iraizoz incluso con hasta sus centrales incrustados en el área pequeña del meta navarro. Y ahí, gracias a esa insistencia que metió a los rojiblancos el trasero en su portería, y a que estos no supieron aprovechar los enormes espacios dejados atrás por los deportivistas, el cántaro terminó por romperse.
Once de gala, ‘equipo A’, los titulares, llámenlo como quieran, Ernesto Valverde puso en liza en Riazor a los jugadores que casi cada aficionado firmaría de inicio y, descansados, anímicamente enchufados, los leones dejaron clara su superioridad de inicio frente a un Depor que para nada era el que nos habían pintado, muy flojo en defensa, impreciso, sin argumentos.
Enfrente, un Athletic que vista la línea de cuatro hombres que plantaron los gallegos en la medular, apostó por salvar el muro blanquiazul con balones diagonales a las bandas que fueron dando su fruto, sobre todo por la izquierda, donde se situaba un Susaeta que debe de meter los dedos en el enchufe del vestuario antes de saltar al campo. Eléctrico, por su banda llegó el peligro inicial de los rojiblancos, punta de lanza del dominio de los bilbainos que llegaban hasta fácil, aunque sin peligro real. Mandaban, pero no daban.
El Athletic demostraba más poso, más presencia. Un buen y premonitorio centro de Balenziaga no encontraba la cabeza de Aduriz, el donostiarra tampoco alcanzaba una pelota larga que salvaba Lux en su fozada salida, no era un dominio abrumador, pero al menos los coruñeses no se aproximaban a las cercanías de Iraizoz. Y en ese amagar pero no dar, el Athletic se iba a poner por delante.
Balón preciso de Balenziaga que en el segundo palo Williams empalma a la red. Golazo. Premio al trabajo del equipo en esa primera media hora, que casi se viene al traste de ahí al descanso tras un balón enviado al poste por Luis Alberto en las mismas narices de Iraizoz y una doble ocasión que desbarató el portero navarro y la cruceta. El Deportivo tenía que apretar a la vuelta de vestuarios y lo hizo. Aguantó el Athletic el chaparrón inicial, y en un arranque de Laporte, roba, llega la pelota a un Raúl García casi inédito y de primeras prolonga a Aduriz que pica sobre la salida de Lux.
Era el minuto 63. Con el 0-2 el colegiado anuló un gol a Etxeita que nadie se explica aún el porqué. Una decisión que luego tendría su aquél. El Depor sacó toda su pólvora con Fede Cartabia y Oriol Riera, y ahí el Athletic reculó. Mucho. Hasta que llegó el golazo de Lucas Pérez que dio alas a los gallegos y metió el miedo en los bilbainos. Tuvo el Athletic algunas contras, en superioridad, pero como suele ser habitual no las supo aprovechar. Y el Depor, erre que erre, acabó por igualar la contienda a falta de un par de minutos para el 90. Otra vez, remate dentro del área pequeña, esta vez del central Arribas, De Marcos que desvía la trayectoria e Iraizoz se ve superado. Los minutos de prolongación se jugaron con un nudo en la garganta pero la cosa no fue a más. Empate que deja un regusto nada agradable en el seno de la expedición rojiblanca por un cómo que Valverde tendrá que analizar.
«Hemos ido demasiado atrás»
Ernesto Valverde compareció serio y parco en palabras. La procesión debía de ir por dentro aunque trató de amortiguar la crítica. «Nos hemos ido demasiado atrás y nos han apretado. Podían acertar o nosotros resolver en alguna contra, pero no hemos estado acertados en esas contras, jugábamos demasiado cerca de nuestro área, y era cuestión de quién acertara, no lo hemos hecho nosotros y sí ellos. No creo que hayamos hecho un partido muy redondo, a veces hemos dominado, hemos estado puestos, pero cuando nos han apretado hemos dado un paso atrás y eso ha hecho que empatemos», fue el resumen del encuentro del entrenador. Sobre esa defensa del 0-2 tan atrás, Valverde argumentó que «nos pasa pero a todo el mundo, si dejas que el contrario se te acerque estás a expensas de la calidad de ellos y su acierto y las opciones que tengas a la contra. Ellos con Cartabia, Oriol, Lucas, al final tienen soluciones cerca del área, y así han venido los dos goles. Es verdad que nosotros estamos acostumbrados a hacer una presión más alta. Pero también hay que tener cuenta su presión. La cuestión es haber tenido capacidad de haber resuelto alguna ocasión que nos dejaban a la contra», se lamentó el técnico de no haber aprovechado esos espacios. Negó estar disgustado con el resultado: «Para ganar hay que dar el primer paso de no perder, aunque es verdad que hemos podido ganar. Cada uno ve el vaso como quiera. Hay que ver el porqué no hemos ganado». J.V.

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