Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Villa Touma»

Drama femenino y lorquiano en el cerco de Ramallah

De “Villa Touma” había oído hablar a cuenta de la polémica sobre su nacionalidad, suscitada en festivales internacionales como el de Toronto o en la Mostra de Venecia. Israel amenazó con retirar la película, porque se había presentado bajo bandera palestina, entendiendo que de ser así Suha Arraf no tenía derecho a las ayudas recibidas por ser ciudadana israelí. Esto viene de lejos, dada la actitud propalestina de esta mujer, que como guionista colaboró con el cineasta Eran Riklis en “La novia siria” (2004) y en “Los limoneros” (2008), para debutar en la realización con el comprometido documental “Mujeres de Hamas” (2010). La ópera prima de Suha Arraf en la ficción no puede ser más prometedora, porque “Villa Touma” sigue aportando un punto de vista diferente y personalísimo al conflicto árabe-israelí por parte de esta autora excepcional. A propósito del estreno de “El rey de la Habana” comentaba que a Agustí Villaronga se le había pasado por alto que el Período Especial afectó en Cuba por igual a todas las capas sociales, y no solo a las marginales, que es por las que se había interesado en exclusiva. Pues bien, con la ocupación de Cisjordania sucede otro tanto, y Suha Arraf se encarga de hacérnoslo saber, porque desde el exterior se tiende a identificar a las víctimas de los ataques judíos únicamente con la población musulmana de clase baja.

Las protagonistas de “Villa Touma” son las supervivientes de una aristocrática familia cristiana de Ramallah, que se han resistido a emigrar al extranjero como otras de su posición, tal vez por sentirse demasiado ligadas a una casa que queda como el único vestigio de las glorias pasadas. El decadente aire viscontiano de la película se conjuga con una dramaturgia lorquiana inspirada en sus obras “La casa de Bernarda Alba” y “Doña Rosita, la soltera”. Porque las orgullosas hermanas tienen una sobrina casadera, una huérfana más joven y con futuro.