Rubén NIETO

NUEVO VIAJE DE LA TRADICIÓN A LA MODERNIDAD DE LA MANO DE BALLETS OLAETA

Los miembros de Ballets Olaeta se afanan con los últimos preparativos ante el inminente estreno de su nuevo espectáculo, con dos obras «Jaietan» e «Itzulera», en el que volverán a fusionarse el folklore vasco con el ballet, en esta ocasión contemporáneo.

gara-2015-11-03-Reportaje

Nervios. Muchos nervios en los días previos al estreno. Pero sobre todo caras de ilusión. Ilusión por ver materializado en el escenario el arduo trabajo realizado durante meses. Los últimos ensayos son el epicentro de esa frenética sensación. Apenas quedan unas horas para que se levante el telón, y se acumulan los preparativos de última hora, a la par que crece la expectación ante el nuevo proyecto que presenta la Asociación Ballets Olaeta.

Así, este viernes y sábado el Arriaga Antzokia de Bilbo acogerá el estreno de este nuevo espectáculo, que estará compuesto de dos partes: una obra protagonizada por niños de 4 a 12 años llamada “Jaietan”, en la que la filosofía de los Ballets Olaeta se mantiene intacta, ya que la mezcla es de folklore y ballet clásico. Y una segunda parte, en la que sí seremos testigos de una evolución en la obra “Itzulera” que protagonizará el grupo de adultos de la asociación, ya que se muestra una fusión entre el folklore y el ballet contemporáneo, que a buen seguro no dejará indiferente a nadie.

«Jaietan»

A medida de que llega la hora para comenzar el ensayo de la representación infantil, el gimnasio de los Escolapios de Bilbo, local habitual de ensayo, se inunda de niños que sin perder la sonrisa ni un minuto, se aplican en escuchar las indicaciones de las coreógrafas Jone Goirizelaia y Mari Carmen Muñoz. Corregir errores. Repasar los últimos pasos. Pronto llegarán los ensayos sobre el Arriaga Antzokia, y en el ambiente se respira que estamos en los últimos días antes del estreno.

En “Jaietan” encontraremos una representación de cómo se organizan y celebran las fiestas. Para ello, los niños bailarán con músicas populares vascas, composiciones de Kepa Junkera y piezas para orquesta del compositor vasco José Luis Franco. Acompañados por el Coro de Ugao dirigido por Josu Pérez, que lleva muchos años colaborando con Ballets Olaeta. «Son unos fenómenos en adaptación al ballet, a los ritmos y a cualquier coreografía», afirma Goirizelaia. La Orquesta Kisser Ensemble bajo la batuta de Andrés Juncos, será la encargada de poner la música a esta fiesta en formato danza, que en algunas partes de la representación llegará a reunir a 70 niños sobre el escenario.

«Itzulera»

La segunda parte del espectáculo se titula “Itzulera” y nos narra los últimos días del escritor vasco Andima Ibiñagabeitia. Exiliado en Caracas (Venezuela) en la década de los 60, víctima de una dura enfermedad, cuenta a su amigo Jon Mirande mediante cartas cómo sueña que será su retorno a Bilbo. Un regreso que nunca se materializó. Una divagación. Un sueño previo a la muerte.

La obra se basa en la música de Juan Carlos Pérez. En 2007, este compositor escribió una pieza para orquesta titulada “Bizkaieraz”. Una pieza con prolongaciones y posibilidades para ballet. Una música adecuada para el baile. Así que su labor ha sido adaptar esa música a esta obra complementándola con piezas de nuestro folklore.

Este conocido músico se muestra satisfecho con el trabajo realizado, la seriedad mostrada por todos a la hora de hacer las cosas y el trabajo en común. «Últimamente llevo realizados varios trabajos para orquesta. Trabajos para grandes formatos. Y me encuentro muy a gusto en este terreno».

«Es una música contemporánea –afirma–, pero muy asequible y que funciona muy bien con la danza. Mi música siempre ha sido muy plástica. Se puede coger, mover, interpretar, soñar…». Un trabajo con el que Juan Carlos Pérez se muestra satisfecho, y que confía tenga una gran acogida por parte del público.

“Itzulera” se ha construido sobre la base aportada por la música. Algo que al compositor vasco le traslada a sus épocas pasadas. «Me recuerda a mis tiempos de rock. Porque siempre hacíamos lo mismo. Primero la música y luego metíamos las letras». Así que sobre esta base musical, comenzaron a trabajar tanto el escritor Kirmen Uribe, como el coreógrafo Asier Zabaleta.

No profesionales

Este espectáculo ha sido todo un reto para un coreógrafo de renombre internacional en ballet contemporáneo como Asier Zabaleta. Lleva muchos años trabajando por Europa y en otros continentes. Y para él no ha sido sencillo aterrizar sobre un formato de bailarines no profesionales. Nos cuenta que «ha sido una experiencia muy bonita, aunque dura en ocasiones». Trabajar con artistas que no tienen como profesión y dedicación exclusiva el baile acarrea una serie de hándicaps, superados con la ilusión por nuevos retos. Los miembros de Ballets Olaeta tienen sus trabajos, sus estudios. Pero han trabajado duro para llegar al nivel que la ocasión requería.

«Ha sido muy difícil contar con todo el grupo de bailarines. La asistencia a los ensayos no ha podido ser completa o continuada. Decidir quiénes debían hacer las coreografías no ha sido sencillo, con pocos días de ensayos. Fue la primera dificultad».

La tarea no ha sido fácil. Zabaleta ha tenido que dirigir un grupo de bailarines que vienen del ballet clásico y el folklore. «La música es contemporánea. Pero los bailarines no eran de ballet contemporáneo –nos explica–. No tenían esa formación. Así que paralelamente a la creación de las coreografías, tuvimos que hacer algo así como un curso exprés de formación».

La experiencia ha sido satisfactoria para este coreógrafo guipuzcoano. Y el resultado, admirable «porque la evolución de los bailarines ha sido espectacular». «Quien es seguidor de Ballets Olaeta verá algo diferente, algo que hasta ahora no ha podido disfrutar». Por ello, asegura que no se arrepiente de haber aceptado el reto. Incluso se muestra animado para futuros proyectos similares «y si son cerca de casa, mejor».

El actor Josu Cámara también participa en la obra. Representa al protagonista, Andima Ibiñagabeitia, haciendo de hilo conductor durante toda la representación.

Los niños terminan su ensayo. Llega la hora de los mayores, que intercambian saludos y mensajes cómplices con los benjamines de la asociación. Son 14 chicas y 10 chicos, conscientes de la magnitud del evento que van a protagonizar. Al margen de edades, todo el grupo, niños y mayores, comparten la ilusión porque llegue el día del estreno. Mientras unos bailan y repiten una y otra vez coreografías, se retocan piezas del decorado o se dan las últimas puntadas en los elegantes trajes que mostrarán en la representación. Hoy también llegarán tarde, muy tarde al hogar. Pero con la satisfacción del trabajo bien hecho que pronto mostrarán al público.

 

Reconocimiento a una vida entregada a la cultura vasca

Kirmen Uribe ha sido el encargado de ponerle letra al espectáculo. Una novedosa propuesta para este escritor vasco que hasta la fecha no había escrito un guion para ballet.

Nos cuenta que está construido sobre la música de Juan Carlos Pérez. «Cuando yo escuché esa música imaginaba la llegada de un avión a Bilbo. Cuando se aproxima su aterrizaje, se puede observar Gorbea, la costa vizcaína, Ezkerraldea o el propio Bilbo», cuenta. Pero ¿quién viaja en ese avión? ¿Por qué motivo? Era la incógnita que debía despejar Kirmen Uribe en su libreto. «Por qué no un escritor vasco que ha estado mucho tiempo en el exilio», pensó. Y lo que en un principio era abstracto, un escritor de ficción, decidió ponerle nombre y apellidos. Convertirlo en real. «Me acordé de Andima Ibiñagabeitia, escritor vasco que vivió y murió en el exilio. Un autor muy importante en los años más complicados para la cultura vasca, que gracias a su labor, propiciaron el resurgir cultural posterior». Todo un reconocimiento, un homenaje. Además, la elección de este autor literario permitía también la unión entre generaciones, la de antes de la guerra y la posterior de la década de los años 70. «Llevó la literatura vasca desde la tradición a la modernidad. Lo mismo que la música y las danzas hacen en el espectáculo. Todo un viaje, desde la tradición a la modernidad», concluye.R.N.