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El Papa inicia su primera gira a África entre extremas medidas de seguridad

El papa Francisco inició ayer en Kenia, entre extremas medidas de seguridad, su primera visita a África, considerada de alto riesgo por posibles atentados. Desde allí se trasladará a Uganda, objetivo privilegiado junto a Kenia de los yihadistas somalíes, y a la República Centroafricana, inmersa en una guerra civil. «El único peligro son los mosquitos», afirmó.

Cerca de 25.000 agentes de Policía –la mayoría de ellos pertenecientes a unidades paramilitares– y 3.000 cascos azules velarán por la seguridad durante la visita del papa Francisco a África, que comenzó ayer en Nairobi, capital de Kenia, donde fue recibido por su presidente, Uhuru Kenyatta, y desde donde se desplazará a Uganda y la República Centroafricana para seguir su periplo africano, tres países azotados por las desigual- dades sociales, la corrupción y la pobreza. Su viaje a África es considerado de alto riesgo, pero Francisco minimizó el riesgo de un posible atentado con motivo de su visita al continente así como los brotes de violencia de los últimos días en la República Centroafricana y, a bordo del avión papal, afirmó que «el único peligro son los mosquitos».

Durante su primer discurso en Nairobi, afirmó que «la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimentan del miedo, la desconfianza y la desesperación nacen de la pobreza y la frustración».

En la capital keniana, el Gobierno ha establecido un dispositivo de 10.000 policías apoyados por otros 10.000 jóvenes voluntarios.

Kenia vive desde hace años bajo la amenaza permanente del grupo yihadista somalí Al-Shebab, que ha matado a cientos de personas en decenas de atentados como respuesta a la presencia de tropas kenianas en Somalia. Los más graves, el asalto de cuatro días a un centro comercial de Nairobi en setiembre de 2013, en el que murieron 67 personas, y el ataque del pasado abril a la Universidad de Garissa, donde hubo 148 muertos.

El gran despliegue de Nairobi se mantendrá en Kampala, segunda etapa de su viaje y ciudad amenazada también por los Al-Shebab, debido a la presencia de tropas ugandesas en Somalia, a donde llegará mañana.

Según anunció su Gobierno, habrá otros 10.000 agentes adicionales en las calles de la capital para garantizar la seguridad de la comitiva papal y de la ciudadanía.

Pero el punto más peligroso es la tercera y última escala del viaje, la República Centroafricana, un país en guerra por el enfrentamiento entre milicias cristianas y musulmanas, que espera al Papa el domingo.

La espiral de violencia que comenzó hace dos años se ha recrudecido en las últimas semanas, por lo que el Vaticano llegó a plantearse suspender esta escala, algo que Francisco descartó. Allí la seguridad estará en manos de 3.000 cascos azules africanos, cerca de un millar de soldados de diferentes contingentes internacionales y 500 policías locales.

El Papa dijo llevar a África un mensaje de paz, justicia social, reconciliación y superación de divisiones internas e interreligiosas, además de la protección del medio ambiente.