«El miedo puede llegar a ser una enfermedad mental»
Dice Toti Martínez de Lezea que le ha costado mucho «echar» su última novela, «Y todos callaron». Es la primera vez que la novelista gasteiztarra se escuda en una época contemporánea para desarrollar una narración y, concretamente, lo hace en los años de la posguerra. No conoció directamente esa época, pero la vivió muy de cerca. El miedo es su primer sustento.

Toti Martínez de Lezea (Gasteiz, 1949) cuenta con un indiscutible historial en cuanto a la novela histórica se refiere. Sus conocimientos históricos le han permitido fraguar novelas que arrastran a un gran número de lectores, un factor favorable para la escritora alavesa, pues sabe que cuenta con el apoyo de sus seguidores. Parece que las interminables colas que se generan en la Feria de Durango con sus fieles intentando regresar a casa con un ejemplar dedicado volverán a repetirse esta misma semana con “Y todos callaron” (Erein), que también se publica en su versión en euskara (“Isilpean gordea”, traducida por Miren Arratibel). Se trata de una edición récord, pues la autora envío a la editorial su última obra el pasado mes de octubre y su edición, corrección y traducción se han realizado en estas últimas semanas.
Martínez de Lezea ha recorrido diferentes épocas de la historia vasca, pero es la primera vez que aterriza en una novela en una época contemporánea, en la actualidad. “Y todos callaron” se acerca a los años de la posguerra, pero recuperando una perspectiva humanista. El miedo es el principal engranaje de esta historia que recuerda la vida de Amelia Zabaleta, «un miedo tan largo que duró hasta los años setenta». Sin embargo, la escritora evita acceder al pantanal político e intenta apartar la vista de bandos ganadores y perdedores. «En Gasteiz no hubo frente de guerra, pero hubo mucho sufrimiento», recalco ayer la autora durante la presentación de su libro en Donostia.
Herencia
La narración arranca en el año 2008 con la muerte de Amelia Zabaleta, una gasteiztarra nonagenaria que deja un legado millonario para su única hija. Esta, al acudir al notario para la recepción de la herencia, este le notifica que aún falta el segundo heredero para acceder a ella. La mujer –«más o menos de mi edad»– descubre entonces que su madre jamás le había contado la existencia de un hermano. «¿Por qué? Por el miedo. El miedo es como una enfermedad mental», resaltó la escritora ante los medios.
Reconoció que la elaboración de este libro, que está dedicado a su madre, fue «todo un reto». «Escribo novela histórica si la entendemos como recreación de épocas, cómo vivía la gente. Eso intento hacer en mis novelas y más en este pueblo, donde la historia apenas se ha escrito», dijo. Y añadió: «Nuestra historia no la conocemos».
Martínez de Lezea se decantó por ambientar su última novela en esta época porque quería dar su visión, a pesar de que ya existen numerosos libros que giran en torno a la Guerra del 36 y sus consecuencias. «Escribo para leer cosas que no consigo leer», apuntó. Pero el proceso de creación no ha sido fácil para la autora. Reconoció que disfrutó a la hora de escribirlo, aunque también vivió varios momentos de sufrimiento. «Me ha costado más terminarlo», a pesar de no ser tan extenso como otros ejemplares. Tras la Navidad promete ponerse con un nuevo proyecto y entregarlo antes de verano, para que los trámites posteriores sean más fáciles. Veremos qué trama.

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