Para la Pascua, o por la Trinidad
Ssentado a orillas del río Oria, en Usurbil, el Astillero de Mapil fue una de las factorías navales más importantes de los siglos XVII y XVIII en el litoral cantábrico, y se especializó en la manufactura de naves de gran tamaño y tonelaje. Con la monarquía española como distinguido cliente, de allí salieron galeones de hasta 40 codos de quilla, principalmente destinados a las flotas de la Carrera de Indias.
Mapil ha regresado a la actualidad de la mano de uno de los galeones construidos en aquel astillero, el San José, flamante navío fletado en 1698 y que partía en 1706 rumbo al «Nuevo Mundo» con intención de regresar cargado de tesoros. Pero, ¿se acuerdan de Mambrú? ¿el que se fue a la guerra? Esta caduca canción infantil tiene su origen en los albores del siglo XVIII y en la burla del Ejército franco-español que se ufanaba por la muerte del duque de Marlborough en la batalla de Malplaquet, en plena Guerra de Sucesión española. Pero Mambrú, lejos de estar muerto, contribuyó a la derrota definitiva de los españoles en el conflicto con la alianza Austria-Inglaterra-Holanda y al final de un imperio que se creía a sí mismo invencible. Pues mientras Mambrú castigaba a España en Europa, sus compatriotas hundían en aguas cercanas a Cartagena de Indias al San José, reventando su santabárbara. Las urgencias bélico-financieras de Felipe V habían precipitado una partida temeraria por la amenaza corsaria, y lo habían llevado al fondo del mar con más de 200 toneladas de oro, plata y esmeraldas.
El pecio del San José acaba de ser descubierto ahora, junto con el espléndido tesoro escondido en sus bodegas. Y el Gobierno español no ha esperado un solo minuto para reclamar su parte a Colombia. Parece que no fue suficiente con siglos de expolio tras la invasión de América por parte de los españoles. Siglos de robos de oro, plata y otros metales preciosos. Siglos de cruzada de exterminio, de esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas. No fue suficiente. Todavía quieren más.

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