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NUEVA YORK

EEUU y Rusia logran el aval de la ONU a su hoja de ruta para Siria

Las potencias internacionales, encabezadas por Estados Unidos y Rusia, lograron ayer el aval unánime del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a su hoja de ruta para el proceso de paz en Siria, que contempla «un Gobierno inclusivo» de transición en seis meses, elecciones en dieciocho meses y un alto el fuego.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó anoche unanimidad de sus 15 miembros la resolución consensuada por las grandes potencias, con EEUU y Rusia al frente, que establece la hoja de ruta para desatascar el conflicto en Siria.

El máximo órgano ejecutivo de la organización internacional encargó al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que convoque a los representantes del Gobierno y la oposición de Siria para que «inicien negociaciones formales sobre un proceso de transición política» y subrayó que este diálogo entre las partes debe darse «con carácter de urgencia», detallando que debe comenzar en enero y durar unos seis meses.

La resolución parte de las propuestas consensuadas en Ginebra y Viena y apuesta por una transición política de 18 meses dirigida por «un Gobierno inclusivo» que guíe a Siria a través de una reforma constitucional y hasta la celebración de elecciones, supervisadas por la ONU.

Para el Consejo de Seguridad, el proceso político y el alto el fuego están «estrechamente vinculados», por lo que ha urgido a implementar una tregua nacional «tan pronto como los representantes de Gobierno y oposición den los primeros pasos hacia la transición».

La suerte de Al-Assad

El futuro del presidente sirio, Bashar al-Assad, sigue siendo el principal obstáculo. Este último advertía la víspera de que todo intento de provocar un cambio de régimen en Damasco «eternizará» el conflicto.

Al-Assad insistió en su tesis de que la guerra podría acabar en menos de un año «si los países responsables actúan contra el flujo» de combatientes extranjeros a Siria.

Filigranas de EEUU

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, aseguró el martes en Moscú al presidente ruso, Vladimir Putin, que Washington «no busca un cambio de régimen».

Ante las críticas a Kerry por lo que sería un giro en la posición de Washington, el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, insistía horas más tarde en que «A-Assad debe irse».

No obstante, el portavoz reconoció que la suerte del presidente sirio no figurará en el comunicado final de la cumbre de Nueva York. «No estamos todavía preparados (...) para un compromiso por escrito sobre parámetros precisos», explicó.

Kerry recibió en Nueva York a su homólogo saudí, Adel al-Jubeir, quien reunió la semana pasada a un centenar de grupos de la oposición en el exilio que han aceptado negociar, pero exigiendo como condición que Al-Assad no participe en un eventual Gobierno de transición.

El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Stenmeier, señaló que «nuestro objetivo en Nueva York es que armonicemos lo más posible las posiciones de la oposición con lo que hemos debatido en Viena», en referencia a la hoja de ruta.

La oposición pide más tiempo

La oposición en el exilio apoyada por las potencias regionales árabes calificó de irrealizable un alto el fuego para el 1 de enero y pidió un mes para preparar las negociaciones. Además, exigió que la tregua se aplique a Rusia, «que sigue bombardeando a todo el mundo menos al ISIS», dijo su portavoz, Najib Ghadbian.

La oposición en el exilio eligió el jueves a Riad Hijab, un ex primer ministro que desertó del régimen, como su coordinador general para las negociaciones.

Riad Hijab, de confesión suní, desertó en agosto de 2012 y huyó a Jordania tras dos meses como primer ministro a las órdenes del presidente, de confesión alauí (chií), tras «perder la esperanza en un cambio en el régimen brutal y corrupto».

Hijab creció políticamente en el seno del partido Baath. Originario de la provincia de Deir Ezzor (este), donde una gran parte de las tribus se sumaron a la revuelta de 2011, logró 24 votos para encabezar la comisión negociadora de la oposición en el exilio frente a los ocho votos del que fuera jefe de la Coalición Nacional. Ahmad Jarba.

La cumbre de Nueva York tenía como objetivo acercar posiciones entre los aliados de Damasco (Rusia e Irán) y las potencias occidentales y árabes, que apoyan a la oposición armada y política en el exilio.

Putin, que lanzó la víspera un guiño a EEUU al apoyar su proyecto de resolución para cortar las vías de financiación del ISIS, asegura disponer de un plan para resolver el conflicto sirio que «en sus principales aspectos, concuerda con el avanzado por los americanos». No obstante, Rusia y EEUU no coinciden en la clasificación para dividir a los grupos armados rebeldes entre «terroristas» y «moderados».

Los kurdos exigen su papel

La inédita alianza entre kurdos y rebeldes árabes contra el ISIS, reagrupada en el Consejo Democrático Sirio (CDS), reivindica su papel. Y tiene su brazo armado, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuestas principalmente por las milicias kurdas del YPG y apoyadas por EEUU. El enviado especial de la ONU para Siria, Steffan de Mistura, estaría intentando, con el aval de EEUU y de Rusia, incluir en las negociaciones a los dos líderes del CDS, el líder kurdo del PYD Saleh Muslim y Haytham Manna, un antiguo opositor a Al-Assad, dirigente árabe de izquierda y abierto partidario del laicismo.

El CDS se negó a acudir a Ryad tras acusar a la oposición en el exilio de ningunearle. Muchos grupos rebeldes acusan a los kurdos de connivencia con el régimen. Los choques entre kurdos y milicias prorrégimen (envalentonadas por el apoyo de Rusia) desmienten con sangre esa hipótesis.

Decenas de civiles muertos en bombardeos

El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) imputó a cazas rusos varios bombardeos que se habrían saldado con la muerte de al menos 45 civiles.

Treinta y cuatro de las víctimas cayeron bajo las bombas en la ciudad de Raqqa y en las localidades de Al-Bab y Azaz, al norte de Alepo, todas ellas en manos del ISIS. El OSDH aseguró que entre los muertos figuraban once mujeres y seis menores, y añadió que el balance de muertos incluía a socorristas pero no a combatientes.

El mismo observatorio opositor informó de la muerte de once personas, entre ellas cuatro menores y una mujer embarazada, en bombardeos que igualmente atribuyó a Rusia contra la localidad de Yis al-Shogur, en la provincia de Idleb. La provincia está en manos de una coalición rebelde islamo-salafista-yihadista con fuerte presencia del Frente al-Nosra, filial siria de Al Qaeda. El OSDH, que dispone de una red de informadores sobre el terreno, asegura que puede distinguir los bombardeos sirios y rusos por el tipo de aviones y de munición utilizados.

Según sus cálculos, desde el inicio de su campaña el 30 de setiembre, los bombardeos rusos habrían matado a 1.900 personas, un tercio de ellas civiles. El resto serían milicianos rebeldes o del ISIS.GARA

La ofensiva militar contra los hutíes abona la crisis de la tregua negociadora en Yemen

El alto el fuego en Yemen y las conversaciones de paz en Suiza parecían haber saltado en pedazos en plena ofensiva de las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Arabia Saudí, y tras las reservas de los rebeldes hutíes y de sus aliados del viejo régimen sobre las negociaciones.

En 24 horas, las fuerzas leales al presidente expulsado de Sana´a por los rebeldes hutíes, el sudista Abd Rabbo Mansur Hadi, reconquistaron con ayuda de las tribus suníes la ciudad de Hazm, capital de la provincia de Jawf. La víspera lograron un importante avance en la provincia vecina de Marib y recuperaron Haradh (25.000 habitantes).

Las fuerzas lealistas estarían a pocos kilómetros del puerto de Midi, en el Mar Rojo, bajo control hutí desde 2010.

En respuesta a esta ofensiva, los rebeldes lanzaron dos misiles balísticos al otro lado de la frontera saudí, donde más de 80 personas han muerto en ataques similares desde el inicio de la guerra. Ryad amenazó con «dejar de apoyar el éxito en las negociaciones».

Los que se ausentaron ayer de las conversaciones en un hotel en el cantón de Berna fueron los miembros de la delegación de los rebeldes y los seguidores del depuesto presidente Ali Abdallah Saleh.

Fuentes cercanas a las negociaciones aseguraron que ya el jueves la delegación rebelde mostró sus reservas sobre ciertos puntos de las negociaciones, que prevén su retirada de la capital. El portavoz de la ONU, Ahmad Fawzi, desmintió que hubieran boicoteado las conversaciones.GARA