Iratxe FRESNEDA
Periodista y profesora de Comunicación Audiovisual

Las alas del deseo… Vámonos

Hoy leeréis esto que elaboro con ojos del pasado, del día anterior, de ese día que llaman de “reflexión”. Hoy no puedo decir, o eso me “aconsejan”, lo que pienso de meter un voto en una urna, lo que pienso acerca de votar a este o al otro candidato o candidata. Pero sí puedo dibujaros con palabras, describiros, una bella secuencia cinematográfica, una de esas que están llenas de vida, de realidad, de reflexión, de cosas que verdaderamente importan. Wim Wenders realizó hace muchos años una maravillosa película llamada “Der Himmel über Berlin” (1987)  –conocida como “Las alas del deseo” o “Cielo sobre Berlín”–. En ella los ángeles observan a los seres humanos, y estos pueden sentir su apoyo, ellos posan su mano en sus hombros, y los humanos sienten su calidez. En cierto modo es lo que hacen los amigos, estar ahí, aunque no los veamos. Bien, pues hay una secuencia, dentro de un vagón del metro de Berlín, en la que el ángel que personifica Udo Kier comienza a escuchar los pensamientos de la clase trabajadora que viaja en él: «Probablemente ella no tendrá para pagar a otro doctor y lleva ya muchos años con esa enfermedad», «cómo voy a pagar con mi mísera pensión», «por qué sigo viviendo»… La cámara recorre el espacio y los pensamientos de las gentes y el ángel se sienta al lado del último hombre preocupado por su situación, desesperado por su carga y responsabilidad. Tras sentir la mano en el hombro, este cambia la línea de sus reflexiones y piensa: «Puedo si quiero,  puedo volver a reír…». Como en la ficción, pero a falta de ángeles, hay cambios que dependen de nosotras mismas. Parafraseando de forma postmoderna a Lola Flores, «si nos queremos, vámonos de todo esto».