Otro lugar para la política
El problema es universal, pero muy grave en países como España. El problema consiste en que la política como productora de pensamiento social y riqueza verbal ya no puede hacerse en el marco de las instituciones, reducidas a pura trastienda de ambiciones personales. Un parlamento ya no es sino un negociado para distribuir herramientas de zapador. En el sistema capitalista clásico funcionaba una inteligencia que impedía este torrente de aguas negras. Hace poco el Sr. Rajoy profirió esta afirmación con la que trataba de esquivar la respuesta al futuro posible de coaliciones para gobernar: «Las decisiones se toman en el momento de tomarse». Evidentemente las coaliciones se forjan a veces con muchas dificultades y exigen una verbalidad mínimamente inteligente sobre el gálibo político que puede marcarse para el posible cogobierno. Lo malo de las tonterías no es que supongan un tropezón, sino que el que tropieza no se de cuenta inmediata del disparate. En una crisis de la anterior monarquía preguntaron al conde Romanones qué había aconsejado al monarca para formar el nuevo gobierno, y el conde profirió esta monumental cosa: «Le he dicho al rey que arrime el ascua a su sardina». Hubo un momento de suspense hasta que Romanones corrigió fulgurantemente su vulgaridad: «Evidentemente me refiero a la sardina del engrandecimiento nacional». Eran tiempos inteligentes.

67 preso 20 urtetik gora espetxean, eta 44k ez dute kalea zapaltzen

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
