El FMI enfría sus predicciones y China confirma un crecimiento del 6,9%
La segunda locomotora mundial –EEUU sigue siendo considerada como la primera economía planetaria– ya no crece con dos dígitos, pero en 2015 todavía lo hizo a un ritmo que está muy por encima de lo que el FMI pronostica para este 2016 en los países más avanzados.

Ni el FMI ni China sorprendieron a nadie ayer con la publicación de sus respectivos informes macroeconómicos. Pese a los grandes titulares, unos y otros se limitaron a hacer pequeños ajustes sobre los datos que ya se habían ido adelantando en las últimas semanas e, incluso, desde hace meses.
Desde Pekín llegó el esperado cierre definitivo del índice que registra el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), que quedó establecido para el pasado ejercicio en un 6,9%. Aunque es el porcentaje más bajo en 25 años, las bolsas chinas, que tanta preocupación levantan en los mercados internacionales últimamente por sus repentinos desplomes, cerraron la sesión con avances superiores al 3%, lo que se entendió como respuesta en positivo al dato del PIB porque este ha quedado en línea con las previsiones de Pekín.
El crecimiento del PIB de China fue ralentizándose gradualmente a lo largo de 2015, con una expansión interanual del 7% en el primer y segundo trimestre, que bajó al 6,9% en el tercero y al 6,8% en el cuarto. Según las cifras divulgadas por la Oficina Nacional de Estadísticas, el PIB chino totalizó el año pasado 67,67 billones de yuanes (10,33 billones de dólares, 9,48 billones de euros), con la gran novedad de que, por primera vez, más de la mitad de la riqueza nacional (el 50,48%) estuvo generada por el sector servicios, tal como destacó Rafael Cañas para la agencia Efe.
Riesgos globales
Pocas horas después, el Fondo Monetario Internacional alertaba de varios riesgos para la economía global, incluyendo una mayor desaceleración en China o un regreso de la aversión al riesgo en los mercados, pero señaló que «no contempla» una nueva crisis económica en el futuro inmediato.
En su informe "Perspectivas Económicas Globales", el FMI revisó a la baja las previsiones de crecimiento a nivel mundial, hasta un 3,4% en 2016 y un 3,6% en 2017, debido a un repunte menor del esperado en los países avanzados –sobretodo en EEUU, UE y Japón– y las dudas sobre los emergentes, con Brasil en aguda recesión y Rusia siguiendo su estela.
El Estado español, a la cabeza y en la cola
Mientras rebajaba dos décimas las previsiones de crecimiento del PIB mundial en 2016 y 2017 (dejándolos en un 3,4% para este año y en un 3,6% para el próximo), el FMI mejoraba su pronóstico para el Estado español. Esto dio pie a Mariano Rajoy para felicitarse porque, junto con Alemania, «España sea el único país del mundo que mejora sus previsiones». Las estimaciones del Fondo concluyen que la economía española tendrá una expansión del 2,7% en 2016, dos décimas más que lo previsto en octubre, y del 2,3% en 2017.
No obstante, no todo fueron parabienes para las autoridades de Madrid. Oxfam, que el día anterior hizo público su informe “Una economía al servicio del 1%”, recordó que el Estado español es, tras Chipre, el segundo de la OCDE en el que más ha aumentado la desigualdad desde el inicio de la crisis, con 2,3 millones de personas más embarcadas en la pobreza. Por ello, la ONG internacional apela al próximo Gobierno español a colocar la lucha contra la pobreza como su prioridad y a preparar una ley contra la evasión fiscal.T.F.

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