Conmoción en Pakistán por la matanza en una universidad perpetrada por talibanes

Al menos 21 personas murieron ayer en el ataque a una universidad en el noroeste de Pakistán, reivindicado por una facción talibán, provocando la conmoción en el país un año después de una masacre en una escuela en la misma región.
Cuatro hombres armados con fusiles de asalto y granadas aprovecharon la espesa niebla que rodeaba la universidad de Bacha Khan, en Charsadda, a cincuenta kilómetros de Peshawar, y escalaron el muro que la rodea a primera hora de la mañana. Entre disparos y explosiones docenas de estudiantes huían mientras los atacantes se dirigían directamente a la residencia de alumnos.
Policías y soldados cercaron la zona en una operación que duró hasta mediodía, con un balance de 17 estudiantes, dos jardineros, un profesor y un guardia de seguridad muertos, además de los cuatro asaltantes, si bien el vicerrector indicó que otros dos guardias y un agente también fallecieron.
Los impactos de balas en las paredes, los charcos de sangre en el suelo y las puertas desencajadas mostraban en la residencia la violencia del ataque.
Una facción talibán paquistaní de Tehreek e Taliban Pakistani (TTP) reivindicó el asalto. «Este ataque ha sido lanzado en represalia por la operación Zarb-e-Azb», afirmó el portavoz de la facción, Umar Mansoor, en referencia a la gran ofensiva que lleva a cabo el Ejército en las zonas tribales del noroeste, fronterizas con Afganistán.
Pero otro portavoz del TTP, Muhammad Khurasani, condenó el asalto y aseguró que los autores serían perseguidos y juzgados en nombre de la sharia. El ataque recuerda además el peor atentado en el país, perpetrado hace poco más de un año en la escuela de Peshawar por talibanes, que mataron a sangre fría a 150 personas, la mayoría escolares.
En varias ciudades de Pakistán se llevaron a cabo manifestaciones espontáneas de duelo. Además, los estudiantes homenajearon como un «mártir de la enseñanza» a un joven profesor de química, Syed Hamid Hussain, que se interpuso para proteger a sus alumnos, antes de caer abatido. «Hemos salido, pero el profesor nos ha bloqueado y nos aconsejó que volviéramos al interior. Tenía una pistola en la mano, he visto cómo le alcanzaba una bala, dos asaltantes disparaban por todos lados» relataba uno de sus alumnos. Desde el atentado de Peshawar los enseñantes paquistaníes tienen permiso de llevar un arma en clase.

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