Un teatro patético
Abrir cada día la prensa española –lo mismo da enchufarse a internet, encender la radio o plantarse ante un televisor– empieza a ser un espectáculo impresionante para los aficionados a cualquiera de las disciplinas teatrales.
A mí, en forma particular, me apasiona el sainete o las llamadas «comedias de puertas», que con tanta gracia preparaban los españolísimos, Hermanos Quintero, Arniches y compañía. Se trata, en definitiva de un genero chico en el que los personajes entran y salen de escena, se confunden, generan un bajo grado de tensión con sus diálogos absurdos y terminan por hacer sonreír en torno a una solución que a nadie satisface pero que sortea el drama..
Algo así nos presentan en la política española. Con un Gobierno en funciones y sin un futuro cierto, redadas contra tramas corruptas, Felipe González a modo de gran gurú al que nadie ha convocado y un Pablo Iglesias adornado con laureles de césar.
Pero nosotros, los vascos del Sur, nos hallamos a merced de un régimen que se descompone con retardo y que permite que el partido con más corruptos por cargo que se conoce en Europa sea el primer candidato a repetir saqueo; que el segundo sea el que aún mira con devoción litúrgica al amo y señor del GAL; que el tercero se recree en un coqueteo entretenido pero interminable y un cuarto indefinido, que igual juega a ser carne que pescado, en el que sin duda se embosca la derecha.
Llegados a ese punto, ¿no es hora ya de preguntarnos qué diantres pintamos en ese escenario? A mí cada día que pasa me parece más patético actuar en tan paupérrima compañía.

67 preso 20 urtetik gora espetxean, eta 44k ez dute kalea zapaltzen

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
