Alemania quiere discriminar entre inmigrantes y refugiados de guerra
La CDU de la canciller alemana, Angela Merkel, llevará por la vía rápida al Parlamento el acuerdo alcanzado el jueves con sus socios de coalición para la reforma de las leyes de asilo y que agilizará la expulsión de los refugiados a quienes se rechace como asilados.
La canciller alemana, Angela Merkel, adoptó varias medidas, como limitar el reagrupamiento familiar para ciertos refugiados para frenar el esperado flujo de migrantes en esta primavera y afrontar con garantías las próximas citas electorales. La decisión de limitar el reagrupamiento familiar y endurecer el derecho de asilo para marroquíes, argelinos y tunecinos, que podrán ser expulsados más fácilmente, pone fin a dos meses de difíciles negociaciones políticas entre los socios de la coalición gubernamental.
En ella están los conservadores de la CDU, de Merkel, su rama bávara CSU–que reclama que se fije un límite a la acogida de refugiados– y los socialdemócratas. El objetivo de estas medidas es preparar el terreno a una reducción «tangible» del flujo migratorio, tras la llegada a Alemania de más de un millón de migrantes en 2015. Esta bajada ha sido prometida por la canciller, que excluye en cambio el cierre de las fronteras.
Merkel también apuesta por la batería de medidas europeas, como el reparto de refugiados en toda la UE –que rechazan varios países– y la millonaria ayuda prometida a Turquía, Jordania y Líbano para que retengan en sus territorios a los sirios.
Para Alemania, se trata de aprovechar las tormentas invernales en el Mediterráneo, que han generado un considerable descenso de los migrantes que intentan la travesía hacia Italia y Grecia. «Hay que utilizar esta oportunidad que se abre», afirmó el jueves Peter Altmeier, coordinador de la política migratoria, muy cercano a Merkel.
Endurecimiento
Merkel rehusa, no obstante, pese a la fuerte bajada de su nivel de popularidad, limitar el número de refugiados acogidos.
Este progresivo endurecimiento se produce mientras Alemania aparece en Europa como el único destino para los centenares de miles de migrantes. Suecia y Finlandia han anunciado su decisión de expulsar a decenas de miles de migrantes llegados en 2015. Holanda espera reenviarlos a Grecia, mientras que Macedonia, Croacia y Serbia no quieren dejar pasar a quienes tienen como destino Austria o Alemania.

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