Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Cuando cae la nieve»

De la Guerra Fría a la Perestroika espiando y amando

Aveces las compañías distribuidoras de cine no miden bien las consecuencias del lenguaje promocional que utilizan, y la crítica se ha tomado a chiste la frase publicitaria que figura en los carteles de “Cuando cae la nieve”. Y es que después de leer lo de “Puedes traicionar a tu país, pero no a tu corazón” no hay quien se tome en serio este fallido drama romántico de espionaje, que coloca a la realizadora británica de origen indio Shamim Sarif en un momento de incertidumbre dentro de su carrera, junto a su pareja, la productora Hanan Kattan. Ella venía de un par de películas independientes de temática lésbica, en las que además hablaba sobre sus raíces culturales, pues es hija de una familia de inmigrantes indios que tuvieron que huir del apartheid en Sudáfrica rumbo a Gran Bretaña.

En “Cuando cae la nieve” las relaciones entre mujeres están a penas sugeridas, a través del emparejamiento entre la estelar Rebecca Ferguson y Antje Traue, una vez que se unen para investigar sobre el pasado familiar de la primera, quien hace un doble papel para encagarse también de encarnar a la heroína de esa evocación histórica. Más parece una justificación por parte de Shamim Sarif con respecto a sus antecedentes cinematográficos que otra cosa, porque su tercer largometraje es un convencional cruce entre el thriller de espionaje y el drama romántico, queriendo exhibir un clasicismo que le viene grande.

La historia de amor retrospectiva y la intriga que la envuelve, basadas en una novela de la propia Shamim Sarif, no guardan ninguna sorpresa o tratamiento novedoso. Lo cual no sería ningún problema, de haber estado el contexto político bien tratado concediendo sus señas de identidad al relato. Pero el arco temporal que va de la Guerra Fría a la Perestroika es una sucesión de tópicos, sacados fuera de lugar por el perfecto inglés con que el reparto interpreta a los personajes soviéticos.