GARA
AUCKLAND

El Tratado Transpacífico da otro paso en la competición entre EEUU y China

Doce de las grandes economías del área Asia-Pacífico suscribieron ayer un tratado de libre comercio que debe ser ratificado por sus respectivos parlamentos antes de que pueda entrar en vigor. El TPP ha sido impulsado por la Administración de Barack Obama, con la ayuda de Japón, como un contrapeso a la expansión comercial de China.

Los ministros y representantes de doce países firmaron ayer en la ciudad neozelandesa de Auckland el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). El documento fue rubricado por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Perú, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, una “comunidad” económica que representa cerca del 40% del PIB mundial, por lo que dio lugar a rimbombantes titulares, como el que afirmaba que este tratado «creará el área de libre comercio más grande del mundo».

Paso a paso. Con el acto protocolario de ayer se abren grandes expectativas pero aún queda un largo camino por recorrer para alcanzar los objetivos fundamentales marcados en una hoja de ruta que fue consensuada en 2008. Esas metas no son otras que armonizar las leyes comerciales y reducir los aranceles aduaneros entre las grandes economías de Asia-Pacífico, dejando a un lado a China. Esto último resulta paradójico en tanto en cuanto que el gran gigante asiático es el principal socio comercial de la mayoría de los firmantes del TPP.

La despedida de Obama

Antes de que el Tratado Transpacífico pueda entrar en vigor, los parlamentos de los doce estados deberán ratificarlo, y no son pocos los problemas que auguran los expertos, comenzando por EEUU. El proceso de ratificación coincidirá con el final del segundo mandato de Barack Obama, que ha sido el gran artífice de un acuerdo con el que pretende compensar la expansión comercial de China, no solo por su región «natural», sino por todo el planeta.

El Partido Republicano comparte esa apuesta estratégica pero sus portavoces en la Cámara de Representantes y en el Senado han advertido de que no se van a tomar con prisa la tramitación, señalando incluso que no ven probable que esté concluida antes de la elección presidencial del 8 de noviembre.

Además, es probable que tampoco el Partido Demócrata facilite el recorrido del acuerdo, ya que tanto Hillary Clinton como Bernie Sanders, los dos candidatos con más papeletas para suceder a Obama, se declaran hostiles al TPP, ya que consideran que, en su actual redacción, no protege suficientemente a la clase media estadounidense y podría favorecer excesivamente a las grandes empresas en detrimento del empleo en EEUU.

Ajenos a esas preocupaciones, los dirigentes que tomaron parte en la firma de Auckland solo lanzaron parabienes durante sus discursos. En palabras del premier neozelandés, John Key, el acuerdo refleja «la confianza en que la apertura y la integración de nuestros mercados e inversiones propiciará la prosperidad de nuestros pueblos».