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Aumentan los bombardeos y las dudas antes de la tregua en Siria

El Ejército sirio y la aviación rusa intensificaron los bombardeos sobre zonas bajo control insurgente unas horas antes de que entrara en vigor el alto el fuego que Damasco, un centenar de grupos opositores y las milicias se han comprometido a respetar. Sin embargo, las advertencias previas que han hecho los actores de esta guerra, la desvinculación de Turquía y el anuncio de Al Qaeda de que continuará combatiendo sembraban dudas sobre su aplicación.

A unas horas del comienzo oficial del cese el fuego pactado en Siria –las 00.00 de hoy–, los acontecimientos sobre el terreno hacían aún más difícil que este se llegara a cumplir. El líder del Frente al-Nosra, la rama siria de Al Qaeda, Mohammad al-Jolani, pidió a los grupos insurgentes que rechacen la tregua «humillante» e intensifiquen la lucha contra Bashar al-Assad.

«Desconfiad de este engaño de Occidente y de América porque todo el mundo os empuja a volver bajo el pulgar del régimen opresor», indicó. El Frente al-Nosra, excluido del acuerdo de alto el fuego, combate con cerca de 10.000 milicianos en varias regiones de Siria –sobre todo en Idleb– al lado de otros grupos islamistas, entre ellos salafistas de Ahrar al-Sham, apoyados por Arabia Saudí y que sí son considerados por Occidente como actores de la negociación.

Al-Jolani calificó la tregua de «vergonzosa» y estimó que «las negociaciones son las que se llevan en el campo de batalla».

El cese el fuego ha sido aprobado por el Gobierno de Damasco, las milicias kurdas y un centenar de facciones rebeldes, pero su aplicación es compleja, dadas las salvedades apuntadas por los actores de la guerra y las alianzas entre yihadistas y otros grupos. Así, el Estado Islámico (ISIS) y Al-Nosra están excluidos, por lo que podrán seguir siendo objeto de bombardeos.

Según el Alto Comité Negociador de los grupos opositores, 97 facciones rebeldes han aceptado el alto el fuego.

Además, en las horas previas a la entrada en vigor, el régimen sirio y la aviación rusa bombardearon intensamente los bastiones rebeldes. «Los ataques son intensos en Ghuta oriental, al este de Damasco, y en las provincias de Homs y Alepo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. También se registraron fuertes bombardeos en Jobar, barrio de la periferia de Damasco, así como en Daraya, cerca de la capital. De hecho los insurgentes advirtieron sobre la intención del régimen de seguir bombardeando Daraya con el argumento de la presencia de Al-Nosra. «Es como si quisieran someter a los rebeldes en esas regiones o ganar puntos antes de la tregua», opina el OSDH, que recuerda que en los territorios controlados por los insurgentes, los grupos armados están muy mezclados, sobre todo en Idleb y Alepo.

El presidente ruso, Valdimir Putin, insistió ayer en que, tras la entrada en vigor del cese el fuego, su país continuará su «lucha implacable» contra el ISIS, el Frente al-Nosra, y «las otras organizaciones terroristas».

Esta mención también complica la tregua ya que tanto Damasco como Moscú califican como «terroristas» a todos los grupos opositores armados. La oposición siria ha advertido contra la posibilidad de que aprovechen la exclusión de Al-Nosra para continuar las hostilidades. Ni siquiera EEUU, otro de los impulsores del acuerdo, se hace demasiadas ilusiones y el presidente, Barack Obama, avisó al Gobierno sirio y a Rusia de que «el mundo observará» si las respetan.

A las grandes potencias se añade Turquía, un poder regional que dijo estar «seriamente preocupado» por la viabilidad del cese el fuego y ni siquiera se siente vinculado al mismo. Ayer, a la vez que recibía los cazas saudíes F-15 para participar en la campaña, bombardeaba con intermitencia a las fuerzas kurdas.

Un grupo de trabajo para supervisar el cese de hostilidades

En Ginebra, un «grupo de trabajo» con representantes de 17 países y organizaciones, liderado por EEUU y Rusia, intentaba establecer la fórmula del cese el fuego, poco antes de que entrara en vigor. Posteriormente, tras una conferencia del enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, con el Consejo de Seguridad, se esperaba una resolución apoyando el cese de hostilidades. Cese de hostilidades, cese el fuego o tregua. Términos que parecen sinónimos pero con significados diferentes en el plano diplomático y que evidencian la fragilidad del acuerdo. Mientras la tregua es un parón temporal de las hostilidades durante una guerra, el cese de hostilidades es una denominación más formal, supone «una incitación a que no haya intercambio de disparos, mientras el cese el fuego corresponde a un acuerdo con compromisos precisos de las partes beligerantes», según el Ministerio francés de Exteriores. Para el ministro belga de Exteriores, el cese de hostilidades supone un estado «de facto», mientras el alto el fuego cuenta con un concepto jurídico. Según esa idea, el cese de hostilidades permite responder militarmente a quien rompa la tregua. Es, sobre todo, una primera etapa esencial para permitir el envío de ayuda humanitaria. En febrero, el ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, indicaba que se trataba del «primer paso» hacia un alto el fuego más permanente.GARA