gara, donostia
JO PUNTUA

¿Servidumbre voluntaria al régimen?

Una asamblea de trabajadoras y trabajadores acepta más de 100 despidos. Varios sindicatos se alinean con la patronal y la reacción para enfrentarse al cambio. Una concejal de la izquierda estatalista ayuda a ganar una votación al régimen. Dos de las fuerzas del cambio se resisten a garantizar los derechos lingüísticos señalando, exactamente igual que la derecha, que se trata de «cuestiones identitarias». Un consejero que algo supo de las guerrillas americanas se resiste a acometer auténticos cambios en educación y destituye a la persona que acaba de nombrar porque fue preso político. En Baztan, una de las fuerzas del cambio aparece enredada en una oscura operación rechazada por instituciones, movimientos sociales... ¿Hasta dónde llega la sombra del régimen de la Navarra foral y española? ¿Es capaz de condicionar, lastrar y encadenar a fuerzas que dicen querer transformarlo?

El régimen que hemos sufrido en Nafarroa y que tanto está costando desmantelar es mucho más que la materialidad de administraciones e instituciones sujetas a determinado marco legal. Un régimen es también una constelación de ideas, símbolos, discursos, conexiones, un determinado enfoque en el que priman ideas-fuerza enmarcadas como conviene a las élites dominantes, pero que son percibidas como propias por amplias capas de la población.

Estabilidad y gobernabilidad expresan resistencia al cambio, institucionalidad, concentración del poder en unos pocos dando la espalda a la sociedad, responsabilidad, renunciar a modificar las reglas de juego y convivencia, la asunción de determinadas relaciones de poder, por ejemplo, la primacía del castellano y el inglés sobre el euskara.

El cambio exige sacudirse las mil formas en las que el régimen ha quedado inscrito en las mentes, enfrentarse a las variantes de eso que se ha dado en llamar, con mayor o menor acierto –ese es otro debate– servidumbre voluntaria.