Natxo MATXIN
ALAVÉS

Adiós al liderato tras acabar la gran racha fuera de casa

Nueve jornadas después, la escuadra albiazul abandona esa posición de privilegio en beneficio de su rival, un Leganés que sabe a lo que juega y lo hace muy bien. El árbitro dejó de pitar un penalti de Serantes.

LEGANÉS 2

ALAVÉS 0


Butarque, un escenario inexpugnable para sus visitantes en el último año, acabó con la sobresaliente racha foránea del Alavés y con el liderato, en el que ha permanecido la escuadra babazorra durante nueve jornadas. Además de la falta de acierto, factores externos como la ausencia de jugadores importantes y la actuación arbitral contribuyeron al tropiezo de los de José Bordalás.

El «algunos ahora ya estarán contentos» que espetó Sergio Mora a la finalización del encuentro refleja bien a las claras la quemazón que existe en el vestuario albiazul sobre la imagen de equipo duro que se ha creado por algunos medios y el reflejo que ello tiene en la diferente vara de medir que aplican algunos trencillas.

De nuevo, el Alavés no acabó con once el envite –es el conjunto de la categoría que más rojas ha visto, nueve– y el colegiado de turno le escamoteó un claro penalti al comienzo de la segunda parte que pudo igualar la contienda y, quién sabe, si haber provocado que esta discurriese por otros derroteros.

Sea como fuere, el equipo vasco volvió de vacío, algo que no sucedía desde comienzos de noviembre, cuando cayó en el Heliodoro Rodríguez López tinerfeño. Y eso que no lo hizo nada mal ayer durante la primera mitad, pese a encajar apenas superado el primer cuarto de hora. Con el balón en su poder, el Glorioso merodeó más tiempo que su rival en campo contrario, pero no estuvo atento a uno de los lances que se habían trabajado entre semana.

Eficiencia local

El Leganés, ordenado y consistente en el apartado destructor, confía todo a los tres puñales que tiene arriba. Y uno de ellos, Rubén Peña, supo pillar la espalda de la zaga babazorra para inaugurar el marcador y llevar el partido al terreno que más les gusta a los de Asier Garitano. Un minuto antes, Kiko Femenía no conseguía resolver una situación similar. La eficacia comenzaba a convertirse en un parámetro determinante.

El dibujo táctico albiazul, que había dado preponderancia a la velocidad olvidándose de un delantero referencia –Manu Barreiro, al que todo el mundo daba como titular, fue el descarte de la lista, segundo toque de atención esta temporada–, posibilitaba amagar, pero no golpear con solvencia. Las ocasiones reales alavesas brillaban por su ausencia y el Leganés, agazapado como cazador que aguarda a su presa, esperaba paciente.

La segunda mitad, que fue a la par que intensa, bastante más farragosa y trastabillada mientras Arcediano continuaba con su recital de amarillas, dio paso a las pérdidas de balón y estrategia como vías de acceso peligroso a la meta de Fernando Pacheco. Los locales, rocosos a más no poder y que solo concedieron la pena máxima no pitada y un empalme de Juli, pudieron finiquitar antes el choque, pero no lo hicieron hasta casi el pitido final cuando volvieron a pillar la espalda de la zaga albiazul.

Bordalás: «El árbitro ha tenido un claro síntoma casero, ya lo conocíamos»

José Bordalás no dejó pasar la ocasión de su comparecencia ante los medios para censurar la actuación de Arcediano Monescillo. «El árbitro ha tenido un síntoma casero evidente, ya lo conocíamos. Ha sido penalti, el portero arrolla a Abalo, y nos sancionan muy rápido con las tarjetas, es un lastre que llevamos arrastrando», criticó.

Ya centrado en lo puramente deportivo, el preparador alicantino reconoció que «nos ha faltado acierto en un muy buen primer tiempo, pero en el que tampoco hemos estado acertados para neutralizar una jugada típica suya. Con el marcador a su favor, en la segunda parte ellos han estado más cómodos, esperando atrás y saliendo rápidos», especificó.N.M.