Invirtiendo a largo plazo con éxito
Los de Sito Alonso aventajan a Andorra, rival directo por los play offs, en dostriunfos, más el basket average. Buen debut de Slezas en el Bilbao Arena.

DOMINION B. BASKET 83
ANDORRA 72
Hay partidos con más importacia que otros, con mayor o menor trascendencia, por mucho que la perpetua hipérbole periodística, o de los jugadores y entrenadores en sus alocuciones previas, conviertan en «claves» o casi «finales» hasta los entrenamientos con público. No obstante, el encuentro entre Dominion Bilbao Basket y Morabanc Andorra no dejaba de ser una inversión a largo plazo, cuyos réditos, más allá de los obvios por sumar un triunfo más, se han de cimentar en lo que queda de Temporada Regular.
Vencer a los de Joan Peñarroya suponía aventajar en dos victorias, más el basket average –en rigor, tres partidos de ventaja–, una diferencia notable en cuanto que ambos clubes apuestan por colarse en los play offs –y entrar en competición europea, sobre todo en el caso andorrano–. Objetivo cumplido, y apariencia de haber dado un importante salto hacia delante.
Y eso que no empezó bien. El roto de Betinho Gomes a Mumbrú en penetración para terminar en mate, la sangría reboteadora de Shermadini y algún triple de Bogdanovic obligaba a los hombres de negro a ir a remolque, solo salvados por el acierto de Hannah.
Faltaba por ver el rendimiento de Slezas ante la ausencia de un Begic que enfila la recta final de su recuperación. En su debut en Miribilla, el pívot lituano arregló el problema del rebote defensivo, lo cual ayudó a la primera escapada local, 20-13, con Mumbrú sumando en penetraciones y tiros frente a una defensa blanda de los de Joan Peñarroya, que estropeaban atrás sus buenas prestaciones delante, en un cuarto en el que llegaron a convertir cinco mates.
Peligrosamente adormilados
Se adormiló más de la cuenta el partido en el segundo cuarto. Ni el Bilbao Arena acertaba a empujar a su equipo, ni Bilbao Basket mantenía el buen ritmo de finales del primer cuarto. A ello se le unía el acierto de Stephen Holt, el último fichaje andorrano, que mostró muy buenas maneras y mucha velovidad para igualar el marcador a 26.
La iniciativa seguía siendo bilbaina, pero sin comodidad alguna. Y esa incomodidad se tornó en cabreo después de que el trío arbitral no validase una canasta de Hervelle, taponado por Shermadini tras tocar el tablero, un enfado que encendió a la grada, pero que espoleó al cuadro andorrano a adelantarse fugazmente al filo del descanso, después de un «dos más uno» de Betinho Gomes. Sendas canastas de Hannah y Ruoff después, Bilbao Basket retomaba la delantera y marchaba a los vestuarios con una sonrisa en los labios y una pitada para el trío arbitral: 41-38.
Lucha contra su destino
Dos tapones recibidos por Bogris, un conato de tangana entre Shermadini y Hervelle, y sobre todo, un espectacular crossover –penetración con cambio de mano y dirección– de Hannah a Betinho Gomes –que además le sacó la falta– jalonaron un tercer cuarto en el que Bilbao Basket volvió a meter una marcha más en defensa, sobre todo a partir de la entrada de Slezas.
Los pupilos de Joan Peñarroya aguantaban el tirón, pero les lastraba más de la cuenta los cuatro tiros libres errados por Shawn Jones, mientras que Bertans no perdonaba desde la «distancia de la caridad». Quedaba un cuarto entero por jugarse, pero los de Sito Alonso entraban en el tramo culminante ganando 57-50, una renta para nada definitiva, pero que suponía un colchón que Morabanc Andorra tendría que voltear.
Y más que tendría que remontar, porque entre Bogris y Hervelle, este de tres, los hombres de negro alcanzaban su máxima diferencia: un 62-50 que, conociendo las costumbres bilbainas de esta temporada, resultaba el momento ideal para el revolcón de su rival. Así que tocaba pelear ante un Andorra a la desesperada y su destino.
Peñarroya tentó a Bilbao Basket con una zona 2-3, que en primer término acabó en dobles de Mumbrú, seguido de un triple de Holt. Tampoco era cuestión de que cundiera el pánico, sobre todo desde el momento en que Hervelle demostró que la línea de fondo es una buena manera de atacar la zona. Asimismo, Hannah abandonó sus dudas para clavar un triple que hizo desistir de la zona a Peñarroya... y respirar a Sito Alonso.
Solo faltaba rematar un partido bien dirigido. Alex Ruoff, mostrando una notable capacidad de pase –sobre todo, mucha paciencia para esperar el momento adecuado–, conectando de manera fluida con Bo- gris –aunque este se dejó dos tiros libres en el camino–, puso la penúltima piedra en el camino hacia la victoria bilbaina, antes de que Hannah, culminando un rocambolesco ataque con un triple sobre la bocina, echara el cierre al duelo, más allá de las habituales zozobras finales.
Total, que dos victorias y basket average a favor de los hombres de negro, cumpliendo así la premisa de cumplir los deberes en el Bilbao Arena.
«Un partido fantástico a nivel de esfuerzo»
«Vamos a recuperar a la gente y ser felices, porque los jugadores han hecho un partido fantástico, a nivel defensivo y esfuerzo, y por meter el balón donde había que meterlo en los momentos importantes».
Poco que añadir a la valoración de un feliz Sito Alonso que añadía que «de haber durado el partido dos o tres minutos más, no hubiéramos podido más». «Raúl López tenía problemas físicos, y con las faltas de Hannah, podrían habernos remontado, pero hemos conseguido asegurar el partido con una victoria holgada», afirmaba el de Monzón. A. G.

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