EL RELATO DE OCHO CRÍMENES IMPUNES A LO LARGO DE 80 AñOS
IMPUNIDAD. ESTA FUE LA PALABRA MÁS REPETIDA AYER EN EL MUSEO ARTIUM DE GASTEIZ, QUE ESTOS DÍAS ACOGE LA CELEBRACIÓN DE UNAS JORNADAS MEMORIALISTAS EN EL MARCO DEL 3 DE MARZO. OCHO VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA ESTATAL, DE 1936 A AHORA, NARRARON SUS EXPERIENCIAS Y SEñALARON LA EXISTENCIA DE UN «ENTRAMADO» INSTITUCIONAL CREADO PARA GARANTIZAR LA IMPUNIDAD DE AQUELLOS QUE UTILIZADO LA TORTURA Y LA REPRESIÓN.

El museo Artium de Gasteiz acogió ayer un coloquio estremecedor. Ocho personas, víctimas o familiares de víctimas de la violencia ejercida por aparatos del Estado español en los últimos 80 años, narraron sus historias y denunciaron la impunidad que han padecido durante décadas. Muchos no conocen a sus victimarios, y otros tienen que convivir sabiendo que los que les provocaron tanto dolor no han sido castigados o han sido visto reducidas sus condenas, como ocurrió con el exgobernador civil de Gipuzkoa Julen Elgorriaga y con el general Enrique Rodríguez Galindo, juzgados por la muerte de Joxean Lasa y Joxi Zabala.
«Fueron condenados a 71 años de prisión, pero las estructuras del Estado trabajan a su favor», denunció Pili Zabala, hermana de Joxi, tras recordar que Galindo, que solo paso cuatro años en prisión –tres años más que Julen Elgorriaga– fue ascendido durante la instrucción del caso. «Eso es impunidad, ver cómo le condecoran y le ascienden, ver cómo el presidente del Gobierno acude a Guadalajara a solidarizarse con Vera y Barrionuevo. Eso es impunidad, que se rían de tí a la cara», destacó ante los presentes en la pinacoteca, donde estos días se celebran unas jornadas memorialistas organizadas por Martxoak 3 bajo el titulo “40 años de impunidad. Verdad, justicia y reparación”.
Zabala advirtió de la existencia de un «entramado» institucional que ha jugado a favor de los victimarios y ha ignorado a las víctimas. «El Poder Judicial no ha investigado lo suficiente las denuncias de tortura y no han respetado las reglas del Estado de Derecho. Algo que ha sido posible por los médicos forenses, que no han estado a la altura moral, ya que se presupone que han redactado informes faltando a la verdad. algo que es un delito», añadió. Denunció que, en el cuartel de Intxaurrondo, los agentes de Guardia Civil «han mezclado el llanto de sus hijos con el grito de auxilio de los ciudadanos a los que interrogaban sin piedad».
Itziar Salegi también señaló a este cuerpo policial, responsable de la muerte de su hermano Mikel en un control de carretera en el año 1974. Los agentes tirotearon el vehículo en el que viajaba y que, según la versión oficial, no paró en un control. Su hermana explicó que las personas que viajaban en el automóvil no vieron el cordón policial, y denunció que los guardias civiles dispararon frontalmente. Mikel, de 21 años, recibió 17 impactos de bala. «Destrozaron a nuestra familia y no nos dejaron despedirle en paz, ya que detuvieron a gente en la iglesia, a la que se acercaron falangistas y policías. Nos apalearon a todos», subrayó.
Tras criticar la impunidad del «terrorismo de Estado», manifestó que lo ocurrido en aquel control no fue un caso aislado. Respondió a «una política sistematizada de represión. No era una guardias locos, estaban puestos para cazar y por eso asesinaron a mi hermano». Salegi también censuró los efectos de la denominada Ley de Amnistía: «Pensábamos que gracias a ella saldrían los demócratas de la cárcel, pero sirvió para que no entraran los fascistas. Como dijo Franco ‘todo quedó atado y bien atado’». Y apuntó que, cuatro décadas después, las instituciones no saben dónde ubicar a las víctimas de la violencia estatal porque «rompen otros relatos dominantes. Y no se quiere digerir la verdad».
En la misma línea se pronunció Andoni Txasko, que fue brutalmente agredido por agentes de la Policía Armada el día 4 de marzo de 1976, un día después de que abatieran a cinco trabajadores en el barrio de Zaramaga. A su juicio, es necesario denunciar lo ocurrido durante la llamada Transición para que los responsables de estos crímenes «no pasen a la Historia como padres de la democracia». En este sentido, hizo hincapié en la admisión a tramite por parte del Parlamento Europeo de la denuncia de Martxoak 3: «Existe un atisbo de esperanza si hay voluntad política», valoró.
Por su parte, Mauricio Rodríguez, nieto de un maestro fusilado en Araba en 1936 y arrojado a la sima de Otsoportillo, consideró que se debe fomentar la movilización social para lograr la derogación de la «ley de punto y final», así como para denunciar las vulneraciones de derechos cometidas después de 1978. En este sentido, destacó que, en Euskal Herria, el Estado ha empleado la tortura «de forma sistemática para acallar a un pueblo». Una idea compartida por Agurtzane Juanena, detenida y torturada en setiembre de 1975. Ella se arrojó por la ventana para huir de comisaría y poner fin a su pesadilla.
Juanena insistió en la necesidad de reconocer a todas las víctimas: «Que se nos visibilice, y especialmente a las mujeres, que hemos sufrido violencia sexual». Pidió que no caigan en el olvido institucional, como ha ocurrido durante años con Germán Rodríguez, abatido a tiros por la Policía Armada en las calles de Iruñea en 1978, en plenos Sanfermines. Su hermano, Fermín Rodríguez, recordó que el año pasado, después de 37 años, se les ofreció comparecer por primera vez en el Parlamento de Iruñea. «Jamás se nos ha hecho caso», lamentó.
Josefina Lamberto, hermana de Maravillas Lamberto, violada y fusilada junto a su padre en 1936, hizo hincapié igualmente en la necesidad de mantener vivo el recuerdo de las víctimas. «La gente tiene que saber qué nos hicieron, que no se olvide. Por eso es obligatorio ir allí donde nos reclamen para contar lo ocurrido». Tras una vida personal muy trágica, dijo que «no puedo olvidar ni perdonar. Lo tengo todo en mi corazón».
Por último, Aitzol Azpiroz, familiar del sacerdote Aitzol Ariztimuño, fusilado en 1936, incidió en la necesidad de cerrar las heridas de todas las víctimas. «Una paz sin justicia no es paz», concluyó.
INTERVENCIONES
«En Euskal Herria se ha empleado la tortura de forma sistematizada para acallar a un pueblo»
MAURICIO RODRÍGUEZ
Nieto de un maestro fusilado en 1936
«Hay que acabar con la impunidad permanente, porque una paz sin justicia no es paz»
AITZOL AZPIROZ
Familiar de Aitzol, sacerdote víctima del 36
«Hay que lograr que los responsables no pasen a la Historia como los padres de la democracia»
ANDONI TXASKO&hTab;
Víctima del 3 de Marzo
«La muerte de mi hermano fue un crimen de Estado cruel e inhumano que ha quedado impune»
ITZIAR SALEGI
Hermana de Mikel, abatido en 1974
«Hace falta que las víctimas hablemos y que se nos reconozca como tales, que se nos visibilice»
AGURTZANE JUANENA&hTab;
Torturada en 1975
«No puedo olvidar ni perdonar a los responsables, lo ocurrido lo tengo en mi corazón»
JOSEFINA LAMBERTO
Hermana e hija de víctimas de 1936
«Jamás se nos ha hecho caso, el año pasado nos llamaron por primer vez del Parlamento navarro»
FERMÍN RODRÍGUEZ
Hermano de Germán, muerto en 1978
«Tenemos que intentar quebrar la impunidad, lo tenemos que conseguir entre todos»
PILI ZABALA
Hermana de Joxi, víctima de los GAL

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