Mikel ZUBIMENDI

Las miradas apuntan a Michigan, una apuesta decisiva para los candidatos

Las primarias han llegado a Michigan, un estado clave que siempre ha marcado tendencias definitivas. Todas las miradas están puestas en unos resultados que haran ver si Trump tiene o no un rival solvente y si Sanders acorta distancias y aumenta sus expectativas o no.

Los republicanos votaron ayer en Michigan, Mississippi, Idaho y Hawai en una cita donde, además de 150 nuevos delegados, se espera que la dispersión de candidatos ante el avance del multimillonario Trump y sus ataques coordinados contra este se verán si funcionan o no. Los demócratas, por su parte, lo hicieron solo en Michigan y Mississippi, aunque todas las miradas se dirigían a Michigan, un estado mayoritariamente blanco (los afroamericanos que han apoyado en masa a Clinton apenas llegan a la media federal) y de clase obrera, en teoría más proclive al discurso económico de Sanders. Además de los 147 delegados y del «factor Flint» –pueblo donde un cambio en el suministro de agua expuso a sus habitantes a peligrosas cantidades de plomo– muy presente en la campaña, se comprobará si Sanders es capaz de dar otra nueva campanada y demostrar que sigue en forma de cara a una carrera larga, de fondo, a 50 estados.

Históricamente, Michigan ha marcado el camino a lo que vendría después en Ohio e Illinois, dos estados claves que votan la semana que viene. Un buen resultado en Michigan, además del premio en delegados, situaría a los ganadores en una posición de fuerza, reforzando la idea de que nadie puede pararlos. Los perdedores, si su derrota fuera enorme, quedarían demasiado tocados.

Entre los republicanos, Trump es favorito y su verbo histriónico e islamófobo conecta en un estado con una de las mayores poblaciones musulmanas de EEUU. A Ted Cruz, que aspira a eliminar a los otros candidatos para concentrar en él todo el «voto anti-Trump», le valdría un segundo puesto claro. Y esperaría a Florida, que también vota el 15 de marzo y que, a diferencia del reparto proporcional en los estados que ya se han pronunciado, será el primero que reparta todos los delegados (99) al ganador. Trump es claro favorito en Florida y si Marco Rubio no gana en su propio estado donde es un todo o nada para él, la carrera hasta el final sería a dos, Trump contra Cruz.

Hoy se verá, por tanto, si Trump tiene o no un rival solvente. Y si Sanders acorta distancias y aumenta sus expectativas de éxito.