Iraia OIARZABAL
DONOSTIA

Médicos forenses piden equiparación con los de Osakidetza y una mayor formación

Siguiendo la dinámica iniciada la pasada semana, el colectivo de médicos forenses de la CAV desarrolla hoy su segunda jornada de paros tras no llegar a un acuerdo respecto a las demandas de mejoras laborales que llevan tiempo exigiendo a la Administración.

Su principal petición es la equiparación al colectivo de médicos de Osakidetza. Desde 2014 llevan planteando esta demanda y han mantenido varias reuniones con representantes del Gobierno de Lakua, entre ellos, Josu Erkoreka, que mostró su compromiso de llevarlo adelante. Sin embargo, las negociaciones no han dado resultado.

Tal y como explican, para equiparar sus retribuciones con las del médico que menos cobra en Osakidetza faltan 2.000 euros brutos al año. Durante las negociaciones lo máximo que les ofrecieron fue la mitad de esa cantidad.

A su vez, denuncian los incumplimientos en torno a los periodos de descanso tras las guardias. Por ello, piden un descanso mínimo de 11 horas. «La dirección de la Administración de Justicia incumple a sabiendas la directiva europea que regula los descansos entre jornadas. Esto sucede con la guardia de 24 horas en la que la presencia finaliza a las 21.00 de la noche y hasta las 09.00 horas del día siguientes se está en situación de disponibilidad. Si por necesidades del servicio se nos llama en mitad de la noche, el departamento nos obliga a trabajar al día siguiente», relatan.

Añaden que también suele ocurrir que después de una guardia de presencia de 24 horas a la que le sigue un día de descanso por estar saliente, si por necesidades del servicio tienen la obligación de asistir a juicio y, por lo tanto, trabajar durante esa jornada, la dirección de la Administración de Justicia se niega a compensar ese día.

Funciones de responsabilidad

Otra de las cuestiones que preocupa a este colectivo es el de la formación. Según explican, el director de la Administración de Justicia asegura que los médicos no necesitan formación y que están suficientemente cualificados con la carrera que hicieron en su día. «No importan los avances científicos ni nuevas enfermedades que hayan surgido. Si queremos estar formados y formadas nos lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo», denuncian.

Sin embargo, remarcan que en muchas ocasiones tienen que enfrentarse a funciones de alta responsabilidad como puede ser detectar negligencias médicas o gestionar casos de imputabilidad, por lo que reclaman que la formación que sea necesaria para desarrollarlo de manera competente.