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Rabat arremete duramente contra Ban por visitar los campamentos saharauis

El Gobierno marroquí cargó duramente contra el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su visita el pasado fin de semana a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. Le acusó de falta de «imparcialidad» y «neutralidad», así como de «ceder la chantaje de otras partes y violar los compromisos dados a Marruecos».

En un comunicado emitido a última hora del martes, el Gobierno marroquí expresó «una gran estupefacción» por los «excesos verbales, los hechos consumados y los gestos de complacencia injustificados» que a su juicio cometió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante su primera visita en sus diez años de mandato a los campamentos de refugiados saharauis.

Ban lamentó la «trágica» situación en la que viven los refugiados saharauis, olvidados por la comunidad internacional. Y, anunció que pedirá a su enviado especial para el Sahara, Christopher Ross, que «reanude sus visitas» para relanzar las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.

Para Rabat, el secretario general de la ONU «se ha alejado de su neutralidad, de su objetividad y de su imparcialidad, expresando abiertamente una indulgencia culpable con un estado títere, desprovisto de todos los atributos, sin territorio, ni población, ni bandera reconocida», en referencia a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Le acusó de «ceder al chantaje de las otras partes procediendo a hechos consumados, en violación de los compromisos y de las garantías dadas a Marruecos por sus más próximos colaboradores, de oponerse a cualquier manipulación de su sus desplazamientos».

A Marruecos le molestó especialmente que utilizara el término «ocupación» para referirse a la situación en el Sahara. «No se trata solo de un desliz semántico sin fundamento jurídico, sino de un insulto para el Gobierno y el pueblo marroquí», resaltó.

Echó en cara a Ban que «no se dignara a mencionar la cuestión de las graves violaciones de los derechos humanos en Tinduf y Argelia», ni tampoco exigiera «un censo de refugiados en Tinduf y una investigación sobre el desvío de las ayudas alimentarias».

Previamente, el secretario general de la ONU se había enfrentado a Rabat por su decisión de mantener como su enviado personal para el Sáhara al diplomático estadounidense Christopher Ross, a quien el Gobierno marroquí «retiró su confianza» en mayo de 2012. Es más, le prohibió visitar los territorios ocupados.

En noviembre, en una entrevista, el ministro marroquí de Exteriores, Salahedín Mezuar, dijo que la eventual negociación entre Marruecos y el Polisario «ya no tiene razón de ser. Las nueve rondas de negociaciones anteriores en Mahanset (periferia de Washington) no han resultado en nada».

Según los observadores, Marruecos está «jugando a la turca», al sacar provecho de un entorno regional muy movedizo para presentarse como «un garante de estabilidad regional».