Demasiado juego en el centro del campo
Una declaración de amor futbolístico, un espectáculo inspirado en jugadas del Barça, una opción por la estética. En una pantalla de fondo se ven fragmentadas, casi de manera flash, caras, detalles, momentos estelares de los últimos años de ese equipo. Sobre esas imágenes, una reinterpretación de lo físico, lo grabado, lo solidificado en la memoria y en los vídeos, pero sublimando en el escenario, haciendo con ello unas coreografías que recuerdan, pero no copian, sino que alteran espacialmente esas geometrías, para alcanzar un código propio, una magnífica posibilidad de casar fútbol y danza, fuerza y arte. Gelabert pudo ser futbolista, pero acabó siendo bailarín y coreógrafo, y mantiene con Azzopardi la capacidad de crear una fuerza plástica que supera lo realista. Con una buena banda sonora, una iluminación muy constructiva y subrayados, hay un exceso de centrocampismo, se amontonan las imágenes de los bailarines con las grabadas, se va haciendo un conglomerado de signos y significantes. Y hay un peligro, que está tan bien grabado lo futbolero, que nos distrae. Es un buen trabajo de danza actual, muy bien vestida.

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