Una presunta violación reabre el debate de la presencia militar de EEUU en Okinawa
La Policía japonesa arrestó el domingo a un soldado estadounidense de 24 años de edad sospechoso de la violación de una mujer de 40 años en un hotel de Naha, en Okinawa, un hecho que reabre el debate sobre la presencia militar de EEUU en la isla y podría reforzar la hostilidad de los habitantes hacia los marines. La presunta violación, por la que Japón ha presentado una protesta ante la Embajada de EEUU, tuvo lugar en medio de la polémica en torno al traslado de la base militar estadounidense de Futenma a otro complejo en el norte de la isla más alejado de los núcleos urbanos, a lo que Okinawa se opone porque espera ir reduciendo la presencia militar de EEUU hasta su total desaparición a largo plazo.
Según los medios japoneses, el marine encontró a la víctima, una turista de visita en Okinawa, dormida en el pasillo del hotel, en el que ambos se alojaban, y la acompañó hasta su habitación, en donde la violó. El soldado negó los cargos de violación.
En 1996, tras el escándalo por la violación de una niña japonesa de 12 años por parte de un marine que desencadenó un profundo sentimiento en contra de la presencia militar de EEUU, Tokio y Washington firmaron un acuerdo para trasladar la base de Futenma desde la ciudad de Ginowan a la bahía de Henoko. Pero las autoridades de Okinawa, que alberga a más de la mitad de lo 47.000 soldados estadounidenses presentes en Japón, ya quieren su completa marcha de la región.
A principios de marzo, Abe ordenó suspender las obras de la nueva base militar tras aceptar el plan de acuerdo propuesto por un tribunal, que contempla la reanudación del diálogo con la prefectura. El gobernador de Okinawa, Takeshi Onaga, revocó en noviembre la licencia de obras concedida por el anterior Ejecutivo regional. Ambos gobiernos mantienen tres litigios judiciales por este asunto.

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