Más de 3.000 personas muestran su apoyo a los trabajadores

«No somos 300, somos todo el pueblo». Este es uno de los gritos que resonaron ayer en la plaza Araizaga-Kalebarren, situada en el límite entre Urretxu y Zumarraga, donde finalizó una manifestación multitudinaria –participaron más de 3.000 personas según el cálculo realizado por GARA– en apoyo a los obreros de la planta de Arcelor Mittal, que ha decretado un cese parcial de la actividad. Una decisión que puede provocar el «cierre absoluto» de la fábrica, tal como advirtió el presidente del comité de empresa, Leo Bote, que también alertó de las «terribles consecuencias» que puede suponer este escenario para las subcontratas y para las empresas de servicios auxiliares.
Bote, que defendió la viabilidad de la factoría, censuró la «nula inversión en mejoras» y criticó la política industrial que está llevando a cabo la multinacional en las fábricas de Euskal Herria, «más concretamente en las plantas de Zumarraga y Sestao». Asimismo, denunció la escasa información a la que han tenido acceso los trabajadores y mostró su rechazo a las declaraciones de algunos responsables institucionales, que hablan «sin conocimiento real de la situación de esta planta y generan miedo y alarma social». En este sentido, conviene recordar las palabras del portavoz del Gobierno autonómico, Josu Erkoreka, que el pasado miércoles afirmó que el cese parcial de la fábrica de Zumarraga podría «oxigenar, de alguna manera, a las plantas más cercanas», como la ACB de Sestao, ya que, a su parecer, «desaparece un competidor inmediato y cercano».
Más movilizaciones
Pese a las declaraciones de Erkoreka, Bote emplazó ayer al «máximo representante» del Gabinete jeltzale, al lehendakari, Iñigo Urkullu, a que se reúna con los miembros del comité de empresa el próximo miércoles, día en el que los trabajadores llevarán a cabo una movilización en Gasteiz, frente a la sede del Ejecutivo, situada en el barrio de Lakua. Ese mismo día también realizarán un paro de 24 horas, y mañana tendrá lugar una caravana de vehículos por las calles de Zumarraga y Urretxu. Las movilizaciones finalizarán el sábado en Donostia, con una concentración frente al Palacio de la Diputación.
En estas movilizaciones, los obreros de Arcelor Mittal contarán con el apoyo del Ayuntamiento de Zumarraga. «Estaremos con ellos, estaremos con ellos en todas las movilizaciones», señaló el alcalde, Mikel Serrano, que espera que todas las instituciones competentes trabajen juntas para defender el futuro de la planta. «Espero que vayamos todos a una para reivindicar los derechos de las familias, de los trabajadores y de toda la comarca», añadió.
A la marcha de ayer también acudieron los alcaldes de Urretxu, Legazpi y Ezkio-Itxaso, así como diputados forales de PNV y PSE y cargos electos de EH Bildu. El parlamentario soberanista Pello Urizar aprovechó la cita para reclamar una nueva política industrial que evite la deslocalización de empresas en Zumarraga, Amurrio o Sestao.

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