Un Grand Slam que empieza a suturar las heridas mundialistas
Inglaterra vuelve a reinar en el Viejo Continente. Después de cuatro años en el segundo escalón del podio, los de la Rosa han vuelto a alzar el trofeo. Y no de cualquier manera, ya que han firmado su Grand Slam número trece tras otros tantos años de espera. Eddie Jones ha comenzado de la mejor manera posible su trayectoria como seleccionador.

Lo del australiano Eddie Jones ha sido llegar y besar el santo, sin piedad con la memoria de su antecesor Stuart Lancaster. El barco ha navegado con los mástiles de una novedosa segunda línea formada por el jovencísimo Itoje (21 años) y el dominante Kruis.
Tras ellos ha destacado el empuje de Billy Vunipola como 8, mientras que el burbujeante Care y el más académico Youngs se han alternado como medios de melé. El debate sobre el apertura lo ha zanjado dando el 10 a Ford y colocando a Farrell como primer centro.
Sin grandes alharacas, sin entusiasmar, Inglaterra es cam- peón con justicia. Pero ojo, el objetivo no consiste en domeñar el mar del Norte, el de Irlanda y el paso de Calais, se trata de derrotar a las potencias del sur. «La arrogancia es solo un problema cuando pierdes, si ganas se llama confianza en uno mismo. Vamos a trabajar para ser el mejor equipo del mundo». Jones ya otea los test match de junio, donde rendirá gira por su tierra natal para un triple enfrentamiento ante Australia.
Gales sigue sin bajarse del podio. Waren Fatland tiene su particular fórmula de la Coca Cola y se limita a darle retoques en función de las necesidades. Su estilo tiene más de picar en una mina de carbón que de correrse una juerga en el pub, pero los resultados le avalan.
Decíamos en la previa, hace dos meses, que el choque de la cuarta jornada en Twickenham podía ser el decisivo, y así fue. Inglaterra se cobró su revancha del Mundial con una aplastante primera mitad, si bien Gales, con su reacción en los quince últimos minutos, estuvo en un tris de volver a firmar una versión ovalada del “Maracanazo’’.
Tercera plaza para una Irlanda que afronta un proceso de renovación. Los resultados de sus equipos en la Champions ya anunciaban la necesidad de sangre fresca. En esa tesitura, los analistas destacan la irrupción del nacionalizado CJ Stander como la mejor noticia. El tercera línea nacido en Sudáfrica lleva jugando en Munster desde 2012.
Joe Schmidt, con contrato hasta 2017, ya tiene sobre la mesa una oferta para seguir siendo seleccionador hasta el Mundial de 2019. Dará a conocer su respuesta este verano.
Escocia ha ocupado la cuarta posición. Los caledonios son de ida y vuelta, a pecho descubierto y que Dios reparta suerte. Los errores defensivos les condenan, pero son parte de su apuesta. Para que los futboleros se hagan una idea, una versión del Rayo Vallecano de Paco Jémez. No ganan el torneo desde 1999, pero a día de hoy merece la pena sentarse delante del televisor para verles, ante la seguridad de que no nos vamos a aburrir.
Francia ha sido quinta con el mismo bagaje –dos victorias y tres derrotas– pero diferente sabor de boca. Se esperaba el debut de Guy Noves en el banquillo, pero ha servido para certificar que si no hay champagne es porque no hay uvas de calidad. Más balón en el verde y menos pesas en el gimnasio, se clama desde diferentes ámbitos.
El ex de Toulouse empezó con Bezy-Plisson en la bisagra y ha terminado con Machenaud-Trinh Duc. Y con Medard de zaguero para dar luego bola a Spedding. En las alas no ha encontrado nada de su gusto en todo el Top 14, así que se ha traído de la selección de Seven al fijiano nacionalizado Virimi Vakatawa y ha reconvertido al centro de Clermont Wesley Fofana. En junio Francia rinde visita a Argentina; si los del Gallo no mejoran pueden ser desplumados, valga el chiste fácil.
Cierra una Italia que sigue completando su cubertería como si preparara la dote de la boda. Nueva cuchara de madera para los azzurri, quienes ni están ni se les espera. El seleccionador, Jacques Brunel, regresa a su Francia natal para ser entrenador de delanteros en Burdeos, donde ha firmado para las tres próximas campañas.
Deja tras de sí un panorama con escaso presente y un futuro en el que nadie confía. Como dato revelador, destacar que en cinco partidos el puesto clave de apertura ha tenido cuatro dueños diferentes.
Este Seis Naciones post Mundial ha vuelto a dejar en evidencia que, más allá del ambiente, las cervezas o los cán- ticos de los himnos, el torneo europeo no aguanta, respecto al juego, una comparación con la espectacularidad del Super Rugby, con el que coincide en las fechas. Implementar los puntos bonus puede aportar un pellizco de sal y pimienta, pero que nadie espere milagros.
En el torneo femenino, Francia ha sumado su quinto título tras derrotar a Inglaterra en la última jornada. Ambas selecciones han terminado empatadas a puntos. Cierra Escocia con otra cuchara de madera, la sexta consecutiva, ya que no gana un partido desde 2010.
En el 6 Naciones B, Georgia sigue dominando con mano de hierro y se ha impuesto por sexto año consecutivo. En el duelo decisivo ante Rumanía hubo más de 50.000 espectadores en Tbilisi, dato que pone en evidencia el auge del rugby en el país caucásico.
España ha sido cuarta y necesita ganar dos puestos –adelantar a Rumanía y Rusia– para clasificarse directamente para Japón 2019. O, al menos, uno para entrar en la repesca.
Este 2016 también ha vivido la primera edición del Seis Naciones de América, con el mismo formato que su hermano mayor europeo. El título, sin Grand Slam, ha sido para Argentina XV, el muy joven segundo seleccionado albiceleste. Los Pumitas cedieron un empate en su visita a EEUU. Los mayores, cabe recordar, se codean con Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica en el Championships.
Por detrás han quedado muy parejos tres combinados mundialistas, EEUU, Canadá y Uruguay; han cerrado las dos cenicientas, Brasil y Chile, a las que este torneo les da la oportunidad de ir creciendo.

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