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LAHORE

Lahore entierra a sus muertos mientras Islamabad promete seguridad

Lahore comenzó ayer a enterrar a los 72 fallecidos en el atentado del domingo en un popular parque de la ciudad, mientras las autoridades de Islamabad expresaban su determinación de luchar contra el «terrorismo» y poner fin a la sangría que vive Pakistán.

El último balance de la masacre cometida por los talibanes el domingo junto a la zona de juegos infantiles del parque Gulshan Iqbal se elevó ayer a 72 muertos, entre ellos 29 niños. 359 personas resultaron además heridas cuando un kamikaze activó su cinturón explosivo lleno de bolas de metal cerca del parque infantil, donde pasaban la tarde en familia cientos de personas, muchas de ellas cristianas que celebraban la Pascua.

En una muestra de fuerza, el Ejército y la Policía realizaron varias operaciones contra grupos insurgentes que se saldaron con la detención de 50 personas y la incautación de «un enorme alijo de armas y municiones» en la provincia oriental del Punjab, de la que Lahore es la capital.

Ajenos a las promesas gubernamentales y a las operaciones de seguridad, los habitantes de la segunda ciudad más grande y capital cultural del país comenzaron a enterrar a sus muertos, en una procesión de despedidas.

«Traté de hacer un masaje cardiaco para reanimar a mi hijo, pero ya no estaba. Murió delante de mí», dijo a AFP Javed Bashir, en el funeral de Mutahir.

«Mi hijo, mi hijo, nadie debería enterrar a su hijo», gritaba la madre de otra víctima.

El joven Junaid Maish, de 16 años, recibió sepultura en el área cristiana de Youhanabad, rodeado por su familia.

A pocos kilómetros, en el área de Sageyan Pull, Iram Shezad, de 27 años, era despedida por amigos y familiares, que no esperaban que la excursión al parque con sus primos acabase así.

Jamaat ul Ahrar, escisión del principal grupo insurgente de Pakistán, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), asumió la autoría del atentado y afirmó que estaba dirigido contra cristianos. El sospechoso de cometer la masacre, cuya foto fue difundida por los talibanes, era un joven del sur del Punjab que estudió en una escuela coránica. Su documento de identidad fue hallado quemado en el lugar del atentado, según la Policía.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, prometió en un discurso televisado luchar contra el «terrorismo» hasta erradicarlo. «Estoy hoy aquí para reiterar la determinación nacional para luchar contra el terrorismo hasta eliminarlo de nuestra sociedad», dijo