El hinduismo como fuente del miedo al más allá
S e suele decir que el hábito no hace al monje, y de nada le ha servido al cineasta británico de películas de terror de serie Z Johannes Roberts debutar en el cine de mayor presupuesto, respaldado por Alexandre Aja, con nombre suficiente dentro del género. Y es que los resultados vienen a ser tan pésimos como de costumbre, con el agravante de que en esta ocasión ha contado con más medios. Por la misma razón que a nivel técnico no le saca partido a disponer de una banda sonora compuesta por un profesional de la categoría de Joseph Bishara, al empeñarse en emplearla con la torpeza de quien basa los sustos en los repentinos y efectistas golpes de volumen sonoro.
Los males de “El otro lado de la puerta” están en el tópico y previsible guion escrito por el propio Roberts, en colaboración con el catalán Ernest Riera. Toma demasiados elementos prestados de conocidas películas de fantasmas, ya sea de “El orfanato” (2007) o de “Espinazo del diablo” (2001). Y eso en lo cinematográfico, porque “La pata de mono” de W.W. Jacobs es el claro referente literario. Toda la posible originalidad se deposita en la ambientación exótica de la India, intentado hacer ver que el hinduismo también tiene su lado oscuro en las creencias y rituales relacionados con el más allá, así como con las relaciones entre vivos y muertos.
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