Imanol Intziarte
Periodista
FINALES EUROPEAS DE RUGBY

Saracens obtiene su recompensa tras cuatro años de insistencia

El rugby europeo ya tiene un nuevo nombre en el palmarés. En este caso se hizo bueno el refrán de que «el que la sigue, la consigue». El conjunto londinense de Saracens llevaba varios años rozándolo, incluyendo una final perdida en 2014. Esta vez los rojinegros no la han dejado escapar y han levantado el trofeo tras doblegar a Racing de París.

Londres tiene alcalde musulmán y unos sarracenos campeones de Europa de rugby. Qué pensaría Ricardo Corazón de León si levantara la cabeza. Cuentan que el nombre de Saracens –club fundado en 1876 en el barrio de Marylebone por exalumnos de la Facultad de Filología– se debe a que ya había en esa zona un equipo bautizado como Crusaders. Una fiesta de moros y cristianos, pero en versión oval.

Saracens es campeón de la Champions Cup, tras doblegar el pasado sábado a Racing (21-9). Los rojinegros han estado casi un lustro tocando las puertas del cielo –si Bob Dylan me permite la licencia– alcanzado las semifinales en 2013 y 2015, y la final en 2014.

El cuerpo técnico que lidera el norirlandés Mark McCall ha conformado en este tiempo un equipo serio, sólido, con una defensa de hierro y que obliga al rival a un esfuerzo titánico. Y cuando ya lo ha desgastado, saca a pasear su juego con el pie y la velocidad de sus finalizadores para mandarlo a la lona.

No hubo ensayos. Fue un choque tremendamente táctico, con la consigna de no cometer errores en campo propio. Patadas altas, profundas, rasas… un clínic de kicking game para poner el oval en las inmediaciones de la 22 rival. Y presionar, no regalar una salida fácil.

El balón fue para Racing la piedra de Sísifo, le costaba un mundo avanzar unos metros y Saracens llegaba rápido a los puntos de contacto, recuperaba la posesión y la pateaba a la espalda de la cortina defensiva albiazul. Vuelta a escalar la ladera de la montaña.

Al conjunto parisino tampoco le acompañó la fortuna. Su estrella más rutilante, Dan Carter, llegó mermado por una lesión y se retiró cojenado al poco de iniciarse la segunda parte. Cosas del destino, el tres veces elegido mejor jugador del mundo arribó a París procedente de otros Crusaders, los de Christchurch, la franquicia neozelandesa del Super Rugby en la que ha desarrollado casi toda su carrera. Su conquista de la Tierra Santa europea tendrá que esperar.

En el ecuador de la primera parte tuvo que marcharse el medio melé Maxime Machenaud por un golpe en la cabeza. Sin su bisagra titular, Racing fue menos Racing en este intento de hollar la cima. Vendrán más si Jacky Lorenzetti sigue poniendo euros encima de la mesa.

Saracens recupera para Inglaterra un título que no ganaba desde 2007 (Wasps), y lo hace además siendo el primer equipo que vence los nueve partidos del torneo. Owen Farrel certificó su galardón de máximo anotador (127) firmando todos los puntos de su equipo.

Stuart Lancaster se llevó muchos palos por colocarle como apertura titular de Inglaterra y su sucesor Eddie Jones optó en el pasado Seis Naciones por ubicarle como primer centro, dando a George Ford (Bath) la camiseta con el 10. Pero en Saracens es indiscutible en la bisagra, junto a Wigglesworth con el 9.

El premio al Mejor Jugador Europeo de la temporada se lo ha llevado su compañero Maro Itoje. El joven segunda línea (21 años, 1,95 y 116 kilos) se ha convertido, formando dupla con Kruis, en el dominador de las touches.

Su rapidez en llegar a los puntos de contacto le convierte además en un jugador con mucha presencia. Debutó con Inglaterra el pasado Seis Naciones, se embolsó el Grand Slam y ahora aspira al doblete con su club.

Esta Champions 2015-16 ha puesto fin al trienio dominado por Toulon, ha colocado al frente a la Premier –cinco equipos en cuartos, tres en semifinales– y ha certificado el bajón de los irlandeses, ya que ninguno superó la primera fase.

Ya se pueden avanzar algunas novedades para la próxima campaña. De la Premier no estará Bath y su puesto lo ocupará Sale Sharks, donde a sus 38 años sigue dando guerra el medio de melé Peter Stringer, 98 veces internacional con Irlanda.

Los cuatro irlandeses han logrado el pase, incluido Connacht, tradicional hermano pobre de la isla. Glasgow represen- tará a Escocia, Scarlets a Gales y la cenicienta italiana de turno será Zebre. Respecto al Top 14, a falta de tres jornadas, está garantizada como novedad la presencia de Montpellier.

El viernes se disputó la final de la Challenge Cup, que viene a ser como la Europa League en el fútbol. Victoria del favorito Montpellier. En el reino de los delanteros sudafricanos, el protagonista fue un zaguero australiano.

Jesse Mogg salió del banquillo en el minuto 17 para sustituir al lesionado Benjamin Fall y anotó los dos ensayos que dieron el título a los dirigidos por Jake White (26-19). Tras cuatro años en el Super Rugby con los Brumbies de Camberra, Mogg ha llegado este año al Top 14.

Al margen de esas dos jugadas, el conjunto galo sometió con su potencia física a unos Harlequins que no encontraron, salvo cuando ya era demasiado tarde, el más mínimo resquicio por el que colarse. Conor O'Shea, futuro técnico de Italia, no ha podido despedir con un título sus seis campañas en Londres.

Jugar contra Montpellier es como embestir contra un muro de cemento. Las hormigoneras las pone su presidente, el sirio Mohed Altrad. Su vida da para novela, de hecho ha escrito una autobiografía con el título “Beduino”. Nacido en una tribu del desierto, es hijo de una joven violada que murió en el parto.

Criado en Raqqa por su abuela en la más absoluta pobreza, se empeño en estudiar, tuvo la suerte de ser ayudado por una pareja sin hijos y terminó en la Universidad de Montpellier.

No sabe en qué año nació, pero preside un grupo empresarial de equipamientos de construcción que cuenta con 17.000 empleados. Ahora su objetivo es seguir los pasos de Mourad Boudjellal con Toulon o de Jacky Lorenzetti con Racing.