Iñaki TELLERIA
GIRO 2016

¿Kluge? ¿quién es Kluge?

El alemán Roger Kluge, del IAM, se impone ante unos sprinters dormidos que creían que la victoria era cosa de ellos casi por decreto.

Alguno pensó que Mario Cipollini había gastado una broma a la organización del Giro y, cual solidario por los presos, se había colado en el último kilómetro y había dejado en evidencia a los responsables de la seguridad de la carrera. La verdad es que era como para estar con la mosca detrás de la oreja porque quien ganó la etapa de ayer era un armario de 193 centímetros, con planta de modelo y del que no había imágenes ni referencias en ningún otro sprint.

Lo más que acertamos a decir quienes seguíamos la etapa, en un alarde de sabiduría, era que se trataba de un corredor del IAM, un equipo suizo que se va a retirar a final de temporada y del ni siquiera su líder es muy conocido. El caso es que quien cruzó la línea de meta en primer lugar era Roger Kluge, un ciclista talludo –viste ya 30 años–, que vino del mundo de la pista y al que parecía que se le iba a pasar el arroz sin ganar en una grande, motivos por los cuales nadie contaba con él.

El caso es que este gigante alemán atacó justo en ese momento en el que un pelotón enloquecido, que acaba de dar caza a quienes estaban escapados y pasa el relevo al último lanzador de cada sprinter, suaviza el ritmo de pedaleo para darse un respiro en medio de la batalla. Entonces, surgió él, empujando una máquina que por su tamaño parece más el caballo de Troya que una bicicleta y superó a los que iban en cabeza como si fuera un extraterrestre.

Algunos como Nizzolo, Modolo, Trentin y compañía, que se las prometían felices sin Kittel y Greipel, seguían dándose cabezazos contra la pared al cierre de esta edición. Otro alemán tocándoles las narices. Por no hablar de la gente que juega en Tropela que está que fuma en pipa.

Esta fue la historia de la etapa decimoséptima disputada entre Molveno y Cassano d'Adda, sobre 196 kilómetros, al margen de escapadas imposibles, en una de las cuales estuvo hasta el albano Eugert Zhupa (Wilier).

Hoy se disputará la decimoctava etapa entre Muggio y Pinerolo, de 234 kilómetros, con un puerto de Segunda a 20 km de la meta, por lo que parece terreno abonado a las aventuras. Será el anticipo de las dos jornadas de montaña previas al final del Giro en Turín.

Van Aert, primer líder en Bélgica

Por otra parte, el belga Wout Van Aert (Crelan), campeón del Mundo de ciclocross, es el primer líder del Tour de Bélgica,tras imponerse ayer en la etapa prólogo, una contrarreloj de 6 kilómetros en la localidad de Beveren. Van Aert, con un tiempo de 6,54 minutos, dio la gran sorpresa al imponerse al triple campeón mundial alemán contrarreloj Tony Martin, quien cedió ante el ganador por 2 segundos, mientras que la tercera plaza fue para el suizo Reto Hollenstein (IAM), a 4 segundos.

Van Aert saldrá hoy de líder en la primera etapa, de 174 kilómetros, que se disputará entre Buggenhout y Knokke-Heist.

Sagan va a Astana y Nibali sale

A falta de confirmación oficial, Peter Sagan correrá la próxima temporada en el equipo Astana, del que saldrá Vincenzo Nibali. El sprinter eslovaco y actual campeón del mundo dejará el Tinkoff para ser dirigido por Alexandre Vinokourov.

La noticia la dio hace meses Oleg Tinkov, oligarca ruso propietario del Tinkoff, pero ayer el periódico italiano “La Gazzetta dello Sport” le añadió más detalles como que una de las razones del cambio de equipo son los intereses de la empresa Specialized, que es la que paga la mitad de la ficha de Sagan, que supera los 4 millones de euros.

«Compensa un poco la disolución» de IAM

El alemán Roger Kluge, sorprendente ganador de la etapa de ayer, declaró al final de la misma que su victoria compensa «un poco» la decepción de los componentes del equipo suizo IAM, que anunció hace unos días la desaparición de la formación al final de la presente temporada. «Llevo seis años de profesional y esta es la gran victoria que estaba buscando. Es un sueño, no estaba planeado en absoluto, porque estaba trabajando para Heinrich Haussler, pero vi una posibilidad de atacar, la línea de llegada estaba muy cerca y lo logré. Es una sensación extraña», confesó un sorprendido Kluge.

Reconoció que, en los últimos días, en el equipo estaban «todos muy decepcionados, pero decidimos permanecer juntos, unidos. Por eso es maravilloso lograr una victoria para compensar, aunque sea un poco, nuestra tristeza», concluyó.GARA