El mundo ante el objetivo de Vivian Maier, la niñera fotógrafa
La Fundación Foto Colectania reúne en la exposición «Vivian Maier. In her own hands», 80 fotografías de esta singular fotógrafa norteamericana, que trabajó toda su vida como niñera. Sesenta son inéditas, pues no fueron reveladas por la autora, ya que no tenía dinero.

En la exposición se pueden ver fotografías en blanco y negro, en color y películas en súper 8 de Maier, cuya obra se muestra por primera vez en el Estado español y que fue descubierta «casi por casualidad» poco antes de morir en 2009 prácticamente en la pobreza, según explica la comisaria de la muestra, Anne Morin.
La historia del legado fotográfico de Maier ya forma parte de su leyenda, después de que en 2007, un joven investigador sobre la historia de Chicago, John Maloof, compró en una pequeña subasta de barrio las pertenencias abandonadas en un almacén guardamuebles de una anciana totalmente desconocida. «Lo que nadie podía imaginar era que su almacén cobijaba una obra extraordinaria de 120.000 negativos, filmaciones caseras y grabaciones sonoras», que convierten a Vivian Maier en «un caso singular en la historia de la fotografía».
Las fotos, que se podrán ver en la sede de la Fundación Foto Colectania en Barcelona hasta el 10 de setiembre, muestran escenas callejeras de las ciudades de Nueva York y Chicago, donde vivió Maier la mayor parte de su vida, entre los años 1950 y 1980.
Durante toda su vida, «y de manera constante y casi compulsiva», Maier tomó fotografías que no mostraban a nadie y ni siquiera su afición era conocida por la familia con la que convivió como niñera durante más de 17 años.
A juicio de la comisaria, Vivian Maier supo captar minuciosamente los momentos y las singularidades de la América urbana de la segunda mitad del siglo XX, «con un gran sentido de la composición, de la luz y del entorno». En ese lienzo fotográfico tienen cabida desde la demolición de las construcciones históricas debido al desarrollo urbanístico de la época, escenas cotidianas de las vidas de las personas que habitan la ciudad, así como algunos de los rincones más carismáticos de Nueva York y Chicago. La comisaria ha subrayado que Maier, que había nacido en Nueva York en 1926, «desarrolló pronto su método, ya desde sus primeras fotografías tomadas con una vieja cámara Kodak en Francia, donde pasó su infancia hasta su regreso a Estados Unidos en 1951».
El mundo pasó por el objetivo de su cámara, primero por su Rolleiflex, que compró en 1951 y que utilizó hasta mediados de los 80, cuando descubrió la Leica y se sumó al color.
Además de los retratos, los niños y la fotografía de calle, destaca en su obra la temática del autorretrato, que «es su parte más moderna y vanguardista, sin paralelismo con ningún otro fotógrafo».
En la exposición se pueden contemplar asimismo nueve de las películas súper 8 que hizo entre 1965 y 1973, que «son piezas cinematográficas en sí, pero que nos informan de cómo su mirada se desplaza dentro de un perímetro».
En vida solo dejó 5.000 fotos impresas, que pudo revelar a partir de 1956 en su pripio laboratorio instalado en el cuarto de baño privado que tenía en Chicago, adonde se trasladó para trabajar en casa de la familia Gensburg, con la que trabajó de niñera durante 17 años.
En su mayoría, los retratados son personas anónimas, aunque también capta imágenes de famosos como Kirk Douglas en el estreno de “Espartaco” y Audrey Hepburn en la presentación de “My Fair Lady”.
Tras el descubrimiento de su obra, la figura de Maier se ha hecho viral en los últimos años y ha sido reconocida en la historia de la fotografía del siglo XX, al lado de grandes nombres de la denominada “Street Photography”, como Helen Levitt, William Klein, Diane Arbus o Garry Winogrand.
Tras su paso por Barcelona, esta misma exposición se exhibirá en los próximos meses en Milán y Canadá.

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