Muere Michel Rocard, primer ministro francés entre 1988 y 1991

Michel Rocard, primer ministro francés entre 1988 y 1991 durante la presidencia de François Miterrand, falleció ayer a los 85 años. Fue una de las personalidades políticas que el pasado año apoyó el manifiesto de París que abogaba por avanzar en la pacificación en Euskal Herria.
Militante del Partido Socialista (PS), durante varias etapas de su vida tuvo relación directa con corsos y vascos. El ex primer ministro fue uno de los firmantes de la Declaración de París, en la que más de 100 personalidades políticas abogaron por avanzar en la pacificación en Euskal Herria.
Artífice de los Acuerdos de Matignon en 1988 sobre el conflicto de Nueva Caledonia, también tuvo relación directa con los corsos, tal como recordaba en una reciente entrevista el actual presidente de la Asamblea de Corsica Jean-Guy Talamoni. El corso expresó ayer sus condolencias a través de Twitter. Una de las últimas intervenciones públicas de Rocard tuvo lugar el pasado marzo. En una entrevista mostró su apoyo a la nueva y polémica Ley del Trabajo, de la que dijo que era «una oportunidad para Francia».
El presidente francés, François Hollande, destacó que fue «una gran figura de la República y de la izquierda». Rocard, ferviente defensor de la Unión Europea, también fue europarlamentario de 1994 a 2009.
«Michel Rocard no se puede disociar de su acción ni de sus ideas. Desde muy temprana edad estaba comprometido con el socialismo, un socialismo exigente y moral. Un socialismo que reconcilia la parte de la utopía sin la cual no hay esperanza con la modernidad, sin la cual no hay éxito», explicó Hollande. El mandatario recordó su «personalidad excepcional», que ha marcado a varias generaciones posteriores: «Su método era el del diálogo, el del compromiso. Todavía hoy nos inspira».
Nacido en Courbevoie (oeste de París), el 23 de agosto de 1930, en el seno de una familia protestante, desde su época universitaria estuvo vinculado a las ideas socialistas, pero no llegó a afiliarse al PS hasta 1974. Un año más tarde ya criticaba el «arcaísmo político» de Mitterrand.

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