Jazz gratuito, pero no barato

Aprovechando la coyuntura de que no había programación en los escenarios principales de la Plaza de la Trinidad o el Kursaal, los conciertos gratuitos se impusieron la tarde del jueves en Jazzaldia. Gratuitos, sí, pero no baratos: porque el doble programa directamente extraído de la flor y nata de la escena neoyorquina, conformado por los más recientes proyectos del trompetista Dave Douglas y el guitarrista Marc Ribot, fue un auténtico lujo para el oído.
Douglas, uno de los principales escuderos de John Zorn desde hace más de 20 años, lleva un par de años girando con su proyecto High Risk, en el que confluye su personal voz como trompetista con una banda que bebe del hip-hop instrumental y la música electrónica. Sus compañeros en esta aventura no vienen del mundo del jazz, y eso le da una personalidad muy atractiva al resultado, haciendo de la música de High Risk un collage atrevido y estimulante. La figura principal del proyecto, aparte de Douglas, es Shigeto, toda una estrella de la música electrónica, el hip-hop y el glitch-hop, que se encarga de colorear con decenas de detalles las improvisaciones del trompetista, enriqueciendo la fabulosa base rítmica completada por Jonathan Maron e Ian Chang. El primero es el histórico bajista de Groove Collective, una de los grupos más importantes de la historia del acid-jazz, y el segundo es el baterista de numerosas bandas alternativas de pop, indie o electrónica como Son Lux, Brazos, Body Language, Landlady o Matthew Dear. Chang era la auténtica novedad en el concierto de Donostia, ya que el baterista original de este proyecto es Mark Guiliana, que precisamente se encontraba en la ciudad (y entre el público) por su concierto al día siguiente con John Scofield y Brad Mehldau. Su reemplazo parece definitivo y, al contrario de lo que cabría esperar, la presencia de Chang convierte a High Risk es una banda más equilibrada y efectiva. Guiliana es un baterista espectacular y de raíz más jazzística, pero con Chang el grupo suena más contenido, dejando que las líneas de Maron y la excitante paleta de sonidos de Shigeto sobresalgan y den alas a la trompeta de Douglas, confirmando que el proyecto no es una excentricidad temporal del líder, sino otro reluciente capítulo de su carrera.
Marc Ribot no es joven, ni de Philadelphia, y a pesar de que la guitarrista Mary Halvorson (nacida en 1980) podría ser considerada joven, de que el baterista Calvin Weston sí es nacido en Philadelphia y de que el bajista Jamaladeen Tacuma se crió en esa misma ciudad, el nombre de su banda The Young Philadelphians no va por ahí. Aunque los cuatro músicos provienen de diferentes escenas del jazz más libre (Ribot es uno de los guitarristas de free-jazz y avant-rock más importantes de las últimas décadas, Halvorson es una de las alumnas destacadas de Anthony Braxton, y Tacuma y Weston fueron la sección rítmica de Ornette Coleman durante años), el motor principal de este proyecto es la reinterpretación de algunos de sus éxitos favoritos de la música disco y de aquel popular “sonido de Filadelfia” que infectó la música negra a lo largo de los años 70.
Ribot y los suyos, acompañados por un sección de cuerdas —como contrapunto al aguerrido sonido del cuarteto—, regresaban a Donostia menos de un año después de su actuación en el Kursaal el pasado noviembre, para poner patas arriba la terraza Heineken a golpe de hits como el “Love Rollescoaster” de Ohio Players o “Do It Anyway You Wanna” de People’s Choice, convenientemente retorcidos y llevados al terreno free-funk. Lo mejor de Ribot es su arrolladora personalidad, ya sea tocando con Tom Waits, Diana Krall o su amigo John Zorn, y en The Young Philadelphians junta funk, rock y jazz para obtener una música completamente personal. Así, el guitarrista puede citar de forma totalmente natural “Ornithology” de Charlie Parker durante su eléctrica improvisación sobre el famoso “The Hustle” de Van McCoy, demostrando que en él conviven todas sus influencias y que las toca como solo él puede hacerlo. Eso es lo que hacen los grandes improvisadores, después de todo.

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