2016/08/24

Respuesta rápida para evitar la marcha de Mikel Oyarzabal

Aperribay apostó fuerte para su renovación el mismo jueves que su padre le comunicó que Javier Aldazabal y Jon Berasategi le habíantransmitido la víspera en Jaca una oferta importante y la voluntad del Athletic de ejecutar la cláusula de rescisión de 40 millones.

Joseba ITURRIA
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El Consejo de la Real reaccionó de manera rápida el jueves para impedir la marcha de Mikel Oyarzabal tras comunicar esa mañana el padre del jugador al presidente Jokin Aperribay que, en una segunda reunión mantenida en Jaca la víspera, el Athletic le había transmitido una oferta muy importante y la voluntad de abonar los 40 millones de su cláusula de rescisión.

Por otra vía, la Real Sociedad recibió la información de que el Athletic había preguntado en la Liga de Futbol Profesional para conocer cómo tenía que realizarse el depósito para ejercitar una cláusula de 40 millones, aunque no especificó el nombre del jugador. En un principio eran los futbolistas los que tenían que hacer el desembolso de la cantidad recogida en sus cláusulas tras recibirla del club que pretendía ficharlos.

Ante los problemas que eso podía generarles con Hacienda –se podía entender que era un ingreso por el que debían pagar el correspondiente impuesto–, el tratamiento fiscal de la entrega de los importes de las cláusulas de retención ante la Liga ha sido cambiado recientemente por una sentencia del Tribunal Supremo por la que se libera al jugador de la obligatoriedad de su declaración fiscal.

En contra de lo publicado por el DV el pasado viernes, la Real no tuvo ninguna comunicación del Athletic en la que se le transmitiera su voluntad de abonar los 40 millones de la cláusula de rescisión de Oyarzabal. En la tarde-noche del jueves 18 es cuando el director general del Athletic, Jon Berasategi, marca el número del gerente de la Real, Iñaki Otegi, pero este no coge el teléfono porque Jokin Aperribay había indicado ese mismo día que eso era lo que se debía hacer en el caso de que se registrara cualquier llamada de Ibaigane.

Dos reuniones en Jaca

Jokin Aperribay recibe ese jueves 18 por la mañana una llamada del padre de Mikel Oyarzabal, que asume la representación del jugador porque nunca ha tenido un agente que le representara. Este le comunica que, tras varias llamadas telefónicas, mantiene una reunión con el Athletic el miércoles 10 y otra el miércoles 17, ambas en Jaca, que es donde está esos días de vacaciones.

El padre de Mikel Oyarzabal le transmite en esa llamada del jueves a Jokin Aperribay que en la reunión del día anterior con el secretario de la Junta Directiva del Athletic, Javier Aldazabal, y el director general, Jon Berasategi, el club rojiblanco le había presentado una oferta importante. Tenía de plazo hasta el día siguiente como tope para aceptarla y le habían manifestado la disposición a pagar los 40 millones de euros de su cláusula y que iban a llamar a la Real para comunicarlo.

En esa llamada el padre de Mikel Oyarzabal transmite a Jokin Aperribay que, a pesar de la oferta, el deseo del jugador es seguir en la Real, como ya rechazó la posibilidad de ir al Athletic cuando era niño. Tras esa llamada, ese mismo jueves quedan a las 17.00 en el hotel NH Toro de Iruñea, a mitad de camino entre Donostia y Jaca, Jokin Aperribay y su vicepresidente Ángel Oyarzun con el padre de Oyarzabal, para hacerle llegar la voluntad de la Real de firmar un nuevo contrato en el que se mejoran sustancialmente las cantidades que figuraban en el firmado el 12 de febrero hasta junio de 2021.

Antes de que el padre de Oyarzabal transmitiera la oferta del Athletic, la Real ya le había comunicado su voluntad de mejorar el contrato ante el gran rendimiento dado en los últimos meses de la Liga. Pero tras decirle lo que se le ofreció en Jaca, aumenta su ficha hasta convertirlo en uno de los mejor pagados de la Real. La cifra, aún así, queda muy lejos de los 3,5 millones de euros netos anuales, casi cinco brutos, a los que habría ascendido la última oferta rojiblanca.

Reunión de urgencia del Consejo

Aperribay convocó una reunión de urgencia del Consejo el viernes 19 a las 9.00, en la que se trasladó a los consejeros toda esta información y en la que se dio el visto bueno al nuevo contrato hasta 2022. Este no solo recogía un aumento en la ficha del jugador por una cantidad que será igual en los seis años de contrato; también se subía su cláusula de los 40 millones hasta los 50 y se especificaba que la cifra ascendía a 60 en lo que denominó «casos especiales», porque no quería utilizar el nombre del Athletic en la rueda de prensa que dio ese día para anunciar la renovación.

En esa reunión del Consejo se habló de que el intento del Athletic con Oyarzabal se sumaba a las gestiones realizadas para fichar a Iñigo Martínez, Aritz Elustondo y Yuri Berchiche antes de que se llegara al 1 de enero en su último año de contrato o con otros jugadores de la cantera y del equipo femenino.

Incluso se valoró la posibilidad de denunciar al club bilbaino por incumplir la normativa FIFA que impide negociar con jugadores que tienen contrato en vigor antes del 1 de enero del último año firmado sin el consentimiento de sus clubes. Estas denuncias pocas veces se presentan por la dificultad de probar negociaciones fuera del plazo establecido reglamentariamente por FIFA.