Miguel FERNÁNDEZ IBÁÑEZ
NICOSIA
Elkarrizketa
TAHSIN ERTUGRULOGLU
MINISTRO DE EXTERIORES DE LA REPÚBLICA TURCA DE CHIPRE DEL NORTE

«Nunca aceptaremos un acuerdo en Chipre que no incluya a Turquía»

Nacido en Nicosia en 1953, Ertugruloglu cursó Relaciones Internacionales en EEUU antes de convertirse en una de las caras más conocidas del Partido de la Unidad Nacional, el ala dura del nacionalismo turcochipriota. Esta entrevista es el epilogo del reportaje sobre la división de la isla publicado por ZAZPIKA en su edición del domingo 21 de agosto.

En Chipre, todo el mundo conoce el significado de la palabra división: los más jóvenes han nacido en ella y los más mayores la desencadenaron tras expulsar a los británicos en 1960. La ilusión que siguió a la independencia pronto tornaría en una década de enfrentamientos entre las comunidades griega y turca. El 20 de julio de 1974, como respuesta al golpe de Estado de los panhelenos que pretendían unir la isla a Grecia, los militares turcos intervinieron para hacerse con el control del 37% de la isla. Desde entonces, está partida en dos: el norte pertenece a los turcochipriotas y el sur, a los grecochipriotas.

La República Turca de Chipre del Norte (RTCN) declaró su soberanía en 1983 con el único y cada vez más absorbente respaldo de Turquía.

Tahsin Ertugruloglu accedió a la cima de la cartera de Exteriores en abril, tras el colapso del anterior Ejecutivo. Es la tercera vez que ocupa este puesto y de sus palabras se desprende el escepticismo de quien ha visto fracasar cada proceso negociador. «Tiene que haber un resultado final. La apertura y el cierre de las negociaciones no será aceptado nunca más», asegura a GARA.

En un país de corte presidencialista dirigido por Mustafa Akinci, representante de la izquierda turcochipriota, la voz de un político del ala dura del panturquismo sirve para ver las fisuras de un proceso que empezó con un optimismo desmesurado: todo parecía encaminado a un referéndum este año, aunque ya se atisba para 2017.

A la esperanza le sigue la decepción. ¿Es diferente ahora?

No hay nada nuevo. Hemos negociado durante quince años y para los grecochipriotas podemos hacerlo otros quince. Siempre he creído que hasta que no lleguemos a un acuerdo sobre qué significa el problema chipriota, no podremos lograr una solución. Es crucial. Ellos tratan de resolver un problema diferente al nuestro. De ahí vienen las dificultades, además del reconocimiento –internacional– de Chipre.

En el sur dicen que el resultado será parecido al Plan Annan.

Los turcochipriotas ya dijeron ‘sí’ al Plan Annan en 2004 con un 65% y los grecochipriotas ‘no’ con un 76%. Es lógico que el nuevo plan sea peor para los turcochipriotas porque es el único camino para que los grecochipriotas lo acepten.

¿Están dispuestos a dar más?

No.

Si el Estado bicomunal funcionara, con cuatro años de Gobierno para los grecochipriotas y dos para los turcochipriotas, y sabiendo que ellos son mayoría, ¿quién tomaría la decisión en un caso de emergencia?

Todo tiene que estar escrito, pero no importa sino es respetado. Había muchas garantías y condiciones cuando se estableció la República. La más importante decía que ninguna de las dos comunidades excluiría a la otra. Pero los grecochipriotas nos echaron y el mundo reconoció el país. Por eso importan tus intenciones. En este caso no importaría la Presidencia. Tendría que haber un sistema conjunto con mecanismos para resolución de conflictos. Sería un sistema de mayoría separada. Los miembros del Gabinete en los años 60 eran siete grecochipriotas y tres turcochipriotas. Pero no podían tomar una decisión sin que al menos dos de los turcochipriotas dijeran ‘sí’. Si esto va a ser un alianza en igualdad política no tiene por que significar igualdad numérica.

Dervis Eroglu –expresidente de la RTCN– dijo que la propiedad tenía que discutirse al final para no asustar a la sociedad. En cambio, Mustafa Akinci y Nikos Anastasiadis –presidente de la República de Chipre– ya la negocian...

Tiene que haber un intercambio –de propiedades–, una compensación –económica–, y una mínima restitución. No tiene sentido crear refugiados de nuevo. La mayor parte de los turcochipriotas han sido refugiados dos o tres veces. Esa gente ha residido aquí durante los últimos 40 años. Hubo un acuerdo para el intercambio de población en 1975. La ONU y la Cruz Roja lo implementaron. De forma voluntaria, los turcochipriotas del sur se movieron al norte y los grecochipriotas del norte al sur. La propiedad se tiene que intercambiar de la misma manera que se hizo con la población.

Varosha o Karpaz estaban habitadas por grecochipriotas. En el sur quieren esos territorios de vuelta. Da la impresión de que negocian un Estado bicomunal con dos comunidades divididas.

El norte no va a ser 100% turcochipriota, pero la mayoría de la población y propiedad será turca y los turcochipriotas serán responsables de administrar el norte. Ellos reclaman Karpaz y otras áreas. Deben ser conscientes de que no se las vamos a dar. A mí mañana me gustaría ser millonario. No podemos manejar la causa chipriota como si 1974 no hubiera ocurrido. Los grecochipriotas tienen que darse cuenta de que ellos trajeron 1974 con su golpe de Estado. Como respuesta, apelando a su derecho de garante, Turquía intervino, creando una isla nueva. Los grecochipriotas tienen que aceptar que el futuro de Chipre se basará en 1974. 1974 no creó el problema, en cierta manera fue la solución. Si no, ¿por qué las fuerzas pacificadoras de la ONU están en la isla desde 1964?

¿Cuál es su posición con respecto a la ciudadanía?

No acepto la posición grecochipriota. En una causa natural como es la de nuestro derecho a otorgar la ciudadanía, nos lo niegan aduciendo que erosionamos las negociaciones. No tienen derecho a decirnos lo que podemos o no hacer. ¿Por qué han otorgado ellos la ciudadanía a extranjeros?

Los medios hablan de 25.000 turcos que podrían ser nacionalizados. Dicen que Erdogan está mandando gente para controlar el futuro político.

No es cierto. Hay gente que, debido a los errores de anteriores gobiernos, no ha obtenido la ciudadanía cuando debía. Si has estado aquí más de 10 años tienes derecho a la ciudadanía.

¿Cuando Akinci ganó las elecciones reiteró que la relación entre Turquía y la RTCN tenía que cambiar: «Tiene que ser de hermano a hermana, no de madre a hijo». ¿Hasta qué punto son independientes?

No estoy de acuerdo. ¿Por qué Akinci quiere tratar este tema como si fuera un vergüenza para los turcochipriotas? La patria turca no ha hecho nada para dañarnos. Muy al contrario, nos ha dado todo y ha pagado el precio internacional.

Imagine que no están de acuerdo en algo, ¿dirían «no»?

Por supuesto. Existe la forma correcta de dialogar con Turquía, y la incorrecta. Si cualquier Gobierno sabe lo que está haciendo, y no espera a que Turquía haga las cosas por nosotros, tiene todas las posibilidades de hablar. Turquía tiene suficientes problemas por sí misma; no necesita dirigir Chipre del Norte.

Turquía obtiene beneficio geoestratégico en esta isla como también pone la mayor parte del presupuesto. Las causas de la seguridad –tropas turcas en el país– y la garantía de Turquía a intervenir serán las últimas en discutirse. ¿Cree que Turquía aceptará retirarse sin obtener ningún beneficio?

Por qué ese énfasis en Turquía, por qué no en Grecia. Cuando se refiere al proceso, todo el mundo se pregunta por las intenciones de Turquía, dando la impresión de que creó el problema y que la solución depende de sus concesiones. Si se quiere un acuerdo, los dos países que tienen que corregirse a sí mismos son Chipre y Grecia. ¿Han dejado de mirar Chipre como una isla helénica o no? Turquía, como poder garante y actor regional, no desea que la isla sea un problema, pero tampoco que sea dominada por los grecochipriotas y Grecia. Estos dicen que no necesitamos garantes, pero los turcochipriotas nunca aceptarán un acuerdo que no involucre a Turquía.

Si el proceso fructificara, ¿no deberían irse los 30.000 soldados turcos?

No. Turquía siempre tendrá presencia militar y el derecho a intervenir de forma unilateral –como Grecia y Gran Bretaña– si fuera necesario.

¿Lo aceptarán en el sur?

Es su problema.

Akinci ha dicho que los hidrocarburos descubiertos en el mar pueden ser buenos para el proceso. Lo mismo decían hace dos años y el proceso colapsó por el gas, cuando Turquía mandó el barco Navtex. Desde marzo, ellos exploran nuevas zonas. No parece buena señal.

No tienen derecho a tratar eso de forma unilateral. Estamos aquí; Turquía, también. Y tenemos intereses.

Chipre es contraria a abrir dos capítulos para el proceso de adhesión de Turquía a la UE. Esto tampoco parece buena señal.

No es una sorpresa. Algunos países de la UE están usando la causa chipriota como excusa para evitar el acceso de Turquía. Si no hubiera esa aducirían otra.

Noto desconfianza mutua. Los mayores no olvidan el pasado y los jóvenes han nacido en una isla dividida, con lenguas diferentes...

Es un problema que tienen que resolver ellos. Los jóvenes grecochipriotas viven bajo la propaganda antiturca en colegios, casas e iglesias. Eso no sucede en el norte, porque no pregonamos el odio. El 85% de los grecochipriotas por debajo de 26 años dijeron ‘no’ al Plan Annan. Ven a los turcos como si no fueran humanos. ¿Cuántos turcochipriotas han tenido problemas en el sur y cuántos grecochipriotas en el norte? No hay ni un solo caso en el norte desde que se abrieron las fronteras en 2003.

Pues los grecochipriotas que viven en Karpaz dicen que los turcos que han venido a la isla les han quemado los cereales y presionado para que abandonen su tierra.

Si un turcochipriota va al sur con su coche es atacado. Eso no sucede en el norte. Ese caso está relacionado con la propiedad. Los litigantes son ambos residentes en el área.

Pero sucedió el año pasado. ¿Podemos esperar un acuerdo?

No estamos felices de que suceda. No queremos seguir así para siempre; queremos ser parte de la comunidad internacional, tener una vida normal, como los grecochipriotas, que tienen acceso al mundo, su identidad no les es negada y su soberanía es respetada. Queremos un acuerdo. Pero no lo queremos a cualquier precio.