2016/09/26

Floren Aoiz
@elomendia
Cinco tesis urgentes sobre las elecciones en la CAV

Las posiciones antidemocráticas y contrarias al derecho a decidir han recibido una paliza electoral y el PNV también tendrá que tomar nota

E n situaciones de percepción social de crisis, el miedo puede provocar reacciones conservadoras. El paradigma ignaciano, en tiempos de tribulación no hacer mudanzas, ha logrado calar en amplias capas de la población de los tres herrialdes occidentales de nuestro país.

Frente a la percepción de los escenarios español y catalán como conflictivos y marcados por las incertidumbres y la crisis, la imagen del oasis ha funcionado y ha sumado voto de orden preocupado por la posibilidad de un proceso soberanista.

2: Los resultados consolidan la posición de EH Bildu, que da la vuelta a la tendencia de los últimos años. Se mantiene como segunda fuerza a una importante distancia de Elkarrekin Podemos. EH Bildu ha demostrado que tiene más líderes que Arnaldo Otegi y ha consolidado en las urnas las autocríticas y las correcciones diseñadas y que se han empezado a implementar tanto en la izquierda abertzale como en EH Bildu. Esto le permitirá recolocarse y recuperar energías. EH Bildu tiene en Elkarrekin Podemos un eventual aliado, algo impensable en el pasado y esto puede permitir además en unos años el acercamiento al independentismo-soberanismo de nuevos sectores no tradicionalmente abertzales. Pero eso exigirá seguir innovando y abriendo espacios, dicho de otro modo, continuar haciendo los deberes.

3: Elkarrekin Podemos no puede. En otras circunstancias irrumpir por primera vez en un Parlamento con once escaños sería un gran logro, pero no cabe verlo así tras las victorias de Podemos en la CAV en las estatales. Hay una parte importante de la sociedad que no es todavía independentista aunque se ha distanciado tanto del españolismo tradicional como del PNV, pero el viento ya no sopla con tanta fuerza a favor de esta nueva formación política: tendrán que encontrar su sitio en torno a uno de los dos grandes protagonistas de la política institucional, PNV y EH Bildu. En cualquier caso, con sus batallas intestinas y estos resultados, Podemos lo tiene feo ante la posibilidad de unas nuevas elecciones estatales.

Cuarta tesis, el españolismo impositivo se derrumba. Esta es una maravillosa noticia que sin duda va a ser leída con angustia en el Estado. Las posiciones antidemocráticas y contrarias al derecho a decidir han recibido una paliza electoral y el PNV también tendrá que tomar nota de esta nueva realidad. Y es que el liderazgo jeltzale se consolida a costa de la caída en picado de sus aliados tradicionales, algo que le ocurrió también en su día a UPN, con resultados fatales, como sabemos.

En definitiva, PP y PSOE son las dos últimas fuerzas del Parlamento de Gasteiz y su horizonte pasa necesariamente por orbitar alrededor del PNV.

5: Hay bases para un cambio de rumbo, otra cosa es que se opte por él.

¿Hasta cuándo puede funcionar el espejismo del oasis? Un nuevo gobierno PNV-PSOE sumaría menos apoyos y tendría una oposición social fuerte en la calle y en el Parlamento. Un eventual acuerdo de país como el propuesto por Otegi resultaría complicado, pero tendría una mayoría indiscutible tanto en la sociedad como en las instituciones. Podría abrirse así una nueva fase política que diera centralidad a las políticas sociales y el ejercicio del derecho a decidir.

Sea como sea, lo que está claro es que la activación popular es indispensable para que, como en Navarra, se generen cambios sociales que puedan trasladarse a las instituciones.