Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Bar Bahar»

Las chicas palestinas lo tienen muy difícil en Israel

La situación de la mujer sigue siendo muy complicada en todas partes, pero hay países en los que todavía se hace más tortuosa. Ya es difícil entender lo que pasa en nuestra sociedad con la violencia de género, como para explicar las razones del atraso que se observa en supuestas democracias donde el patriarcado tradicional coarta los derechos más elementales de la población femenina. Hay que agradecer a la debutante Maysaloun Hamoud que haya sabido desvelar con tanta transparencia en “Bar Bahar” la doble represión que sufre la mujer palestina en Israel, porque a la discriminación política que las relega a un papel de ciudadanas de segunda clase, hay que sumar la de sus propias familias árabes a través de una educación y de unas costumbres agresivamente machistas.

El público europeo y occidental no va a dejar de sorprenderse con las absurdas tesituras a las que se han de enfrentar estas chicas de origen palestino que viven en Israel, en la medida en que Maysaloun Hamoud explota las contradicciones que se dan en el seno de un país moderno en aparencia que, sin embargo, impide que las tres protagonistas puedan realizarse como mujeres en libertad. Leila, Salma y Noor luchan por ser independientes dentro de lo posible, pero a sabiendas de que en cuanto dejen el piso que comparten se verán solas ante un destino forzado para ellas con matrimonios impuestos y muchas otras formas de insoportable presión social.

La gravedad del panorama que espera a nuestro luchador trío se pone de relieve con el caso de Noor, que es la recién llegada que viene a sustituir en la vivienda compartida a otra joven que se ha visto obligada a casarse. A diferencia de sus dos liberadas anfitrionas, Noor es muy religiosa y tiene como prometido a un integrista de falsa moral, que no dudará en forzarla sexualmente contra su voluntad. Solo les quedará la solidaridad a falta de poder demandar.