El Barcelona frustra las buenas intenciones rojillas
El partido se rompió en la segunda parte, cuando mejor lo estaba haciendo Osasuna y con un gol en fuera de juego del uruguayo Luis Suárez. El equipo navarro sufre su quinta derrota consecutiva en Liga.

OSASUNA 0
BARCELONA 3
Hay maneras de perder. Y la variedad de rivales redobla las múltiples valoraciones posibles. Caer ante un Barcelona obligado a ganar y que no pudo romper el partido hasta mediada la segunda parte no parece la peor forma de hincar la rodilla. Pero en el caso de Osasuna hay un factor más que también mediatiza la lectura. La propia necesidad, urgencia ya, de los rojillos.
El problema es que, con cinco derrotas consecutivas –incluyendo los cuatro que ha dirigido Joaquín Caparrós, el técnico con peor estreno en la historia osasunista–, mirando la clasificación desde el último puesto, con apenas siete puntos y la salvación a dos partidos cuando ha transcurrido ya casi media temporada, la búsqueda de consuelo se complica y los fundamentos para el optimismo se extinguen. Habrá que ver, por tanto, hasta qué punto fueron capaces los navarros de dejarse en las duchas de El Sadar el sinsabor que, lógicamente, provocó la derrota, sin que el agua arrastrara también los buenos apuntes que dejó el encuentro. Porque la lógica se cumplió y se pudo haber cumplido de forma más contundente aún en el primer tiempo si Nauzet, el desacierto de los propios delanteros visitantes y algún santo de visita en el estadio no hubieran posibilitado que Osasuna llegara vivo al descanso. Pero eso también forma parte del juego y algo de su parte pondría un equipo que no se resignó, ni siquiera en sus momentos de mayor zozobra.
En un ejercicio de carácter, los navarros apretaron los dientes cuando no les quedó más remedio y buscaron la campanada cuando pudieron. Incluso dieron un pasito adelante tras el descanso cuando, de hecho, estuvieron a punto de adelantarse en el marcador. No fue suficiente ante un Barcelona que, una vez acertó la primera, sentenció el encuentro con bastante facilidad, pero bien podría serlo ante otros rivales de menor entidad que el blaugrana pero frente a los que los puntos valen igual, o incluso más.
Y esa es ahora la cuestión, saber si el equipo rojillo será capaz de dar continuidad a la senda que eligió ayer. De que lo consiga dependen sus cada vez más exiguas posibilidades de salvación.
El plan frente a los catalanes fue evidente. Con un once al que se incorporaron Sergio León y Berenguer –con Roberto Torres más centrado–, Joaquín Caparrós quiso que sus hombres se pertrecharan en defensa, limitando sus posibilidades ofensivas al balón parado, con nulo resultado, y a las escapadas de Oriol Riera y Sergio León. Dos guerrilleros que, sobre todo el cordobés, hicieron sufrir, si no a menudo, sí con motivo a zaga y cancerbero culés.
No tanto, desde luego, como los propios defensas locales. Porque por mucho que se quisiera cerrar Osasuna, lo cierto es que el Barcelona consiguió que su posesión no fuera una simple cuestión porcentual –76%-24% en el primer tiempo–: llegó al área con reiteración y en posiciones claras de remate, hasta el punto de que la primera parte podía haber concluido con el partido sentenciado de su lado.
Tras una primera escaramuza de Sergio León nada más arrancar el choque, los visitantes se hicieron con todo. Posesión, iniciativa y ocasiones. Muy claras. Suárez cruzado, Suárez a la media vuelta al palo, Messi con paradón de Nauzet, Messi de cabeza, otra parada de Nauzet al argentino, zurdazo de Iniesta buscando la escuadra, Messi demasiado cruzado... El Sadar vivía con el corazón en un puño. También para lo bueno porque, en su primer contragolpe claro, a la media hora de partido, fue Oriol Riera el que no acertó en una ocasión clarísima en el seguno palo, tras la buena asistencia de Miguel de las Cuevas.
Lo cierto es que Osasuna llegó vivo al descanso. Y lo celebró con un regreso al césped –del que no participó Miguel Flaño, lesionado en la rodilla izquierda– ilusionante. Quizá porque era consciente de que su rival difícilmente volvería a perdonar como en la primera parte, el cuadro navarro dio un pasito adelante, siquiera para convencerse de que no era un mero ‘sparring’. Y a punto estuvo de salirle bien porque, nada más arrancar el segundo tiempo, Sergio León protagonizó una arrancada sensacional, superando a la zaga rival y elevando un remate escorado que se estrelló en el palo. Se convencieron los rojos y, ante un Barcelona un tanto desconcertado, volvieron a probar, con otras dos ocasiones para el delantero andaluz en apenas diez minutos.
Pero justo cuando mejor lo estaba haciendo Osasuna, al menos tanto como para equilibrar emociones en las dos áreas, llegó el gol del Barcelona. Jugada de Messi, centro de Alba y remate de Luis Suárez –en fuera de juego que el árbitro, con una labor muy discutible ayer, no vio–. Se acabó la historia. A los iruindarras les costó arrojar la toalla y, de hecho, todavía tuvieron una opción de marcar en las botas de Berenguer, pero el Barcelona ya estaba en modo automático. Un doblete de Messi le dio el respiro que buscaba a costa de un mejorado Osasuna.
Caparrós acabó «contento con el trabajo del equipo»
Habrá que ver cómo digiere su equipo la derrota, teniendo en cuenta que es la quinta consecutiva y mantiene a Osasuna en el fondo de la clasificación, pero a Joaquín Caparrós el encuentro frente al Barcelona le pareció una buena base sobre la que cimentar la reacción de los rojillos.
Así, el técnico aseguraba que, pese a la derrota, el partido «de compromiso» de su equipo «es un paso adelante» en la evolución de Osasuna. «Quedan muchísimos puntos por disputar y manteniendo esta intensidad y trabajando con esta mentalidad colectiva, vendrán los resultados y los puntos», auguró.
Y es que, pese al resultado, el entrenador utrerano no acabó descontento con lo visto sobre el verde de El Sadar. El desenlace fue «una pena», admitió, pero «estoy contento con el trabajo del equipo. Es la línea de exigencia que debemos seguir. Pero el Barcelona te exige mucho, son muy buenos, y mantener la concentración durante noventa minutos es complicado». Insistió, en este sentido, en que su equipo hizo «un gran esfuerzo y ha jugado con intensidad. Pero cuando el Barcelona se pone por delante es complicado remontarle. Contra el talento y la creatividad no hay nada».
Luis Enrique, por su parte, consideró que la primera parte «ha sido más completa. En la segunda, con el desgaste, Osasuna ha sufrido y hemos estado más efectivos. Pero estoy contento con todo el partido». GARA

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