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NUEVA MATANZA EN TURQUÍA

Turquía estrena 2017 con una masacre en un elitista club de Estambul

Turquía, enfrascada en varios frente militares a ambos lados de su frontera que Siria, fue golpeada estrenó 2017 con una nueva masacre que parece apuntar al ISIS. Las fuertes medidas de seguridad y el despliegue de efectivos no evitó que un hombre accediera a un selecto club en Estambul y disparara indiscriminadamente matando a 39 personas.

La Policía turca seguía ayer tras la pista al hombre que mató a 39 personas e hirió a 69, cuatro de ellas de gravedad, al abrir fuego en el interior de un elitista club de Estambul, frecuentada por jóvenes de clase alta y extrajeros, donde más de 500 personas celebraban el Año Nuevo. Ningún grupo ha asumido por el momento el ataque, en enésimo que sufre el país en el último año, pero las autoridades no se apresuraron esta vez a culpar a los kurdos, como han hecho hasta la fecha, de un atentado cuyo modus operandi y objetivo apunta al Estado Islámico (ISIS) –responsable de al menos seis de los ocurridos en 2016– y evoca la masacre de París del 13 de noviembre de 2015.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, afirmó que el atacante, que permanecía huido al cierre de esta edición, dejó su arma en la exclusiva discoteca Reina, situada en la orilla europa del Bósforo, donde irrumpió hacia la 01.30 hora local (22.30 GMT) y disparó indiscriminadamente contra la gente que festejaba la llegada del Año Nuevo. Algunas personas se lanzaron a las gélidas aguas del Bósforo para escapar de las balas.

«Es un terrorista como ya los conocemos. Disparó al policía de la puerta, entró y ametralló y mató a personas inocentes. Entonces dejó el arma y abandonó el lugar aprovechando el caos», señaló Yildirim. El jefe del Gobierno no especificó el tipo del arma usado, que según testigos era un fusil kalashnikov AK-47.

Según el ministro del Interior, Suleyman Soylu, los primeros elementos de la investigación revelaban que el asaltante escondió el fusil que utilizó en la matanza bajo un abrigo y que luego abandonó el lugar con otra indumentaria

Yildirim aseguró que la Policía contaba con algunos indicios sobre su posible identidad, sin dar más detalles.

Las fuerzas de seguridad buscaban al atacante en el distrito de Besiktas, al que pertenece el vecindario de Ortaköy, donde está ubicado el club, a unos cientos de metros de donde tuvieron lugar las celebraciones oficiales de cambio de año. Varios helicópteros sobrevolaban la zona, donde se desplegaron miles de efectivos de las fuerzas de seguridad, hasta el vecino distrito de Beyoglu, el corazón económico de la ciudad, donde está situada la plaza Taksim.

Las autoridades habían anunciado un despliegue de 25.000 policías en Estambul en el marco de los festejos del Año Nuevo. Además, precisaron que algunos policías irían disfrazados de Papá Noel para detectar la menor anomalía entre las multitudes. Pero esas medidas de seguridad no impidieron que el autor del ataque accediera al interior del selecto club, donde no es fácil entrar, después de abatir en su entrada a un policía y a un civil, precisó el gobernador de la ciudad, Vasip Sahin.

«Justo en el momento en que nos instalábamos cerca de la entrada hubo mucho polvo y humo. Sonaron disparos. Al escucharlos, muchas chicas se desmayaron», relató a AFP el futbolista Sefa Boydas. «Dijeron 35 o 40 muertos pero probablemente son más porque a medida que yo avanzaba, algunas personas pisoteaban a otras», agregó.

Según el balance de víctimas proporcionado por las autoridades turcas, solo once de las víctimas tienen nacionalidad turca. Del resto, la mayoría eran ciudadanos de países árabes.

«Sembrar el caos»

En su primera reacción a la matanza, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que este atentado busca «destruir la moral del país y sembrar el caos tomando deliberadamente por blanco la paz de la nación y los civiles con estos ataques de odio. Pero estamos decididos a eliminar estas amenazas en su punto de origen».

«Estos ataques perpetrados por diferentes organizaciones terroristas contra nuestros ciudadanos no son independientes de otros incidentes que suceden en la región», aseguró Erdogan. «Turquía está determinado a hacer lo que sea necesario en la región para mantener la seguridad y paz de los ciudadanos turcos», sostuvo el presidente en aparente referencia a la lucha del Ejército turco en Siria.

Miembro de la coalición internacional que combate al ISIS en Siria e Irak, Turquía inició en agosto una ofensiva en el norte de Siria para repeler a los yihadistas y empujarlos hacia el sur, pero sobre todo para luchar contras las milicias kurdas.

Rebeldes sirios apoyados por el Ejército turco asedian desde hace varias semanas la ciudad de Al-Bab, un feudo del ISIS.

Esa intervención en Siria ha convertido a Turquía, que hasta hace poco había hecho la vista gorda en su frontera ante los movimientos de salafistas y otros grupos radicales islámicos que acudían a luchar contra el presidente sirio, Bashar al-Assad, en objetivo del ISIS.

Turquía ha sido objeto de varios ataques vinculados con la lucha del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) o atribuidos al Estado Islámico que han golpeado especialmente Estambul y Ankara.

El pasado 10 de diciembre, un atentado reivindicado por los Halcones de la Libertad, grupo escindido del PKK, dejó 45 muertos, la mayoría de ellos policías, junto al estadio de fútbol del Besiktas, en el centro de Estambul.

También en Estambul, cuatro turistas perdieron la vida y 36 personas resultaron heridas en marzo en la famosa avenida Istiklal, en un atentado suicida reivindicado por el ISIS.

Las autoridades también afirmaron que los yihadistas estaban detrás de un atentado que dejó 47 muertos el pasado junio en el aeropuerto Atatürk de Estambul.

Un crimen «cínico»

Líderes europeos enviaron sus condolencias por el atentado y la condena de la llamada comunidad internacional fue, una vez más, unánime. Entre los europeos, la más contundente fue la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país sufrió un atentado yihadista contra un mercado navideño, que dejó 12 muertos, el pasado 12 de diciembre en Berlín. Merkel condenó un atentado «inhumano y alevoso» en un mensaje enviado a Erdogan.

Fuera de la UE, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, expresó hoy su solidaridad a su homólogo turco, Erdogan, al señalar que «cuesta imaginar un crimen más cínico que el asesinato de personas pacíficas en el apogeo de la fiesta de Año Nuevo. Pero a los terroristas les son completamente ajenos los conceptos de la moral humana», escribió.

El líder ruso, quien confirmó a Erdogan que Rusia sigue siendo un socio fiable de Turquía, recalcó que «el deber común es repeler decididamente la agresión terrorista».

El todavía presidente de EEUU, Barack Obama, expresó sus condolencias a Estambul y ordenó a su equipo ofrecer ayuda estadounidense a las autoridades turcas.

Sangriento cambio de año con más de 30 muertos en Bagdad y Nayaf

Irak vivió este fin de semana un sangriento cambio de año con decenas de víctimas mortales en tres atentados registrados en Bagdad y cerca de Nayaf, mientras las tropas gubernamentales siguen avanzando en la conquista de la ciudad de Mosul y ayer arrebataron otros tres distritos al ISIS.

En el atentado suicida perpetrado ayer contra un puesto de control en Al-Qadesiya, al suroeste de Nayaf murieron, además de los atacantes, al menos siete personas, cinco de ellas policías. Hombres armados en un coche atacaron el puesto de control y detonaron sus cinturones explosivos cuando fueron repelidos. La agencia Amaq, vinculada al ISIS, reivindicó el atentado y añadió que los cinco kamikazes mataron a al menos 100 personas.

El ataque se produjo un día después del doble atentado que causó al menos 28 muertos en un mercado mayorista de piezas de coche y ropa en Al-Sinek, en Bagdad, cuya autoría fue asumida por el ISIS. Dos kamikazes hicieron estallar sus cargas casi de forma simultánea el sábado por la mañana, cuando vendedores y compradores son muy numerosos

El ISIS ya advirtió de que «las llamas de la batalla de Mosul les alcanzarán en Bagdad, Kerbala y Nayaf».GARA