Mikel INSAUSTI
Crítico cinematográfico

La profesión peor pagada es la de guionista

Ya es triste que para que el mundo caiga en la cuenta de que la profesión peor pagada es la de guionista cinematográfico haya tenido que airearse la noticia de la venta de un premio obtenido en dicha categoría. Sea o no una consecuencia directa de las miserias de este oficio de tinieblas, la cuestión es que ha salido a la luz el porcentaje de guionistas que han podido vivir de su trabajo en el pasado ejercicio anual. Oficialmente solo un 12 % de los y las guionistas en activo han cobrado por escribir películas.

Y para acabar de arreglarlo, voy yo y digo que no me lo creo, porque en realidad todavía son menos los que consiguen algún tipo de remuneración. El matiz está en que la mayoría de esos y esas guionistas trabajan en televisión, o en su defecto en producciones cinematográficas dependientes de los canales privados que controlan también la pantalla grande.

Quien se ponga a escribir un guion ha de saber que no hay adelantos, y que tendrá que arriesgarse a que se lo compren o no. Una vez vendido tendrá que conformarse con los derechos de autor (2%), ya que no tendrá participación en los ingresos en taquilla. Tampoco podrá controlar los cambios que el productor de turno haga, o negarse a que este se autoadjudique una participación extra como coguionista.