Varias salas de cine del Estado español censuran la película chilena «Las plantas»
Dirigida por Roberto Doveris, la película «Las plantas» se ha visto inmersa en una polémica tras el anuncio de varias salas de cine del Estado español de no estrenarla debido a su «contenido pornográfico».

Tras su paso por diferentes festivales internacionales y después de haber logrado el Premio del Jurado a la Mejor Película en la sección Generation 14+ y una Mención Especial del Jurado Joven del Festival de cine de Berlín, la producción chilena “Las plantas” está contando con una accidentada carrera comercial que incluye diferentes episodios de censura aplicada por varias salas de cine del Estado español. Estas salas han decidido cancelar el estreno de esta película tras haberla señalado como pornográfica ya que, según sus explicaciones, «contiene algunas secuencias mostrando explícitamente miembros masculinos».
Sorprendido por esta polémica, el autor de “Las plantas”, Roberto Doveris, ha recordado que el filme ha sido calificado por el ICAA como “No recomendada para menores de 16 años”, «lo cual contradice esa concepción de cine pornográfico».
La escena que ha provocado esta discordia se resume en la que interpreta la protagonista, Violeta Castillo, quien invita a desconocidos a través de internet para descubrir su sexualidad y les pide que se masturben mientras ella observa la secuencia. En palabras de Doveris, «el tratamiento explícito del encuentro bastó para causar la indignación. Básicamente lo que hay en la secuencia son penes en primer plano y hombres masturbándose y ella con ropa. En verdad es súper feminista el tratamiento de la escena».
El argumento gira en torno a una mujer de 17 años que debe hacerse cargo de su hermano, que se encuentra en estado vegetativo. Su madre, internada en un hospital, la ayuda con un dinero que apenas les alcanza para vivir. Fan de los cómics y del género anime, la protagonista descubre casualmente en un trastero un comic antiguo llamado “Las Plantas”, que narra una invasión de espíritus vegetales con poderes para poseer cuerpos humanos. Perdida en su soledad, trata de calmar su desamparo explorando su sexualidad con desconocidos a través de internet.
Esta propuesta que apuesta por el riesgo combina la animación, imagen real y secuencias en las que impera el acompañamiento de una música instrumental.
Según Roberto Doveris, el título de la película «es una clara referencia tanto a la situación de inmovilidad que padecen los parientes más cercanos de la protagonista del filme, como al cómic que ella descubre de manera accidental. Representa la mirada heterosexual femenina, entendiendo el cuerpo masculino como objeto de deseo cuando la protagonista quiere saber y experimentar lo que es la sensualidad y el erotismo. Aquí es el hombre el objeto de la mirada de la mujer, lo que no es habitual en la mayoría de las películas».

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