La fuerza y el derecho
El riesgo de juguetear en las redes sociales es que la inmediatez en la difusión y el acceso a las mismas en cualquier momento y circunstancia desnuda en ocasiones el pensamiento profundo de quien se pasa la vida disimulando.
Es el caso presente del político catalán Alejo Vidal-Quadras, encendido por la cada vez más próxima emancipación de Catalunya, de su salida de la Corte de Felipe VI.
A Vidal-Quadras le hierve la sangre, se revuelve y hasta escupe al cielo al ver como sus paisanos deciden, de forma libre y democrática, elegir su propio futuro, la organización de su convivencia.
Y en un arrebato de sinceridad salta a las redes con un mensaje tan nítido como apocalíptico: «Fuera del Estado de Derecho, los conflictos se resuelven por la fuerza. ¿Son conscientes de ello los separatistas?» Y se queda tan ancho el tío.
Como si los separatistas que por estos pagos somos, no supiéramos cómo se las gastan los unionistas de la fuerza y por la fuerza.
Vidal-Quadras y los suyos, los que piensan igual pero callan por si acaso, harían bien en repasar las hemerotecas y los tratados de historia. Y miren a Cuba, a Puerto Rico, a Bolivia... y verán que toda la fuerza del sanguinario general Weyler a las órdenes del no menos sanguinario Cánovas del Castillo no sirvió para nada. Sólo para sembrar dolor.
Pero, claro, Vidal-Quadras y sus callados se amparan en palabras sagradas. Nos hablan del Estado de Derecho. Y se olvidan que recordamos lo que dijo su admirado Cánovas: «Cuando la fuerza causa Estado, la fuerza es el derecho». Pues parece que en Catalunya no piensan lo mismo.

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