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BILBO

El Bellas Artes de Bilbo muestra al Renoir más intimista

El Museo de Bellas Artes de Bilbo muestra al Renoir más intimista y menos impresionista de su carrera en la primera retrospectiva dedicada en Euskal Herria al pintor francés Pierre Auguste Renoir, con obras pertenecientes a museos y coleccionistas de todo el mundo. La exposición reúne 64 obras del artista distribuidas en cinco secciones que abarcan las diferentes facetas de su carrera pictórica y permanecerá abierta hasta el 15 de mayo.

La exposición, realizada en colaboración con el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y comisariada por el director de dicha pinacoteca, Guillermo Solana, reúne 64 obras del artista francés distribuidas en cinco secciones que abarcan las diferentes facetas de su carrera pictórica: los retratos de encargo, el impresionismo, los paisajes, la familia y su entorno y las bañistas desnudas.

Pese a ser considerado un destacado miembro del impresionismo francés de finales del siglo XIX, Solana ha recordado que Renoir solo militó en dicho movimiento una década, la que discurre de 1870 a 1880. Posteriormente se desvinculó del mismo e inició una carrera creativa como pintor independiente que duró 40 años, hasta su muerte en 1919.

Pese a ello, y por haber sido el primer pintor impresionista en ser aceptado por el público burgués de la época, Renoir ha cargado entre la «última hornada» de críticos e historiadores del arte con el sambenito de ser la «quintaesencia» del gusto artístico burgués, señaló ayer Solana.

El comisario de la exposición precisó que su obra impresionista, tachada de «almibarada», «cursi» y «dulzona» por los críticos más radicales, le convirtió en el «payaso de las bofetadas» del movimiento impresionista.

Esta exposición, sin embargo, muestra tan solo algunas obras de su faceta impresionista, como el boceto que hizo para su obra más famosa de esa época, “Baile en el Molino de la Galette”, “Mujer al piano”, “Mujer con sombrilla en un jardín” y los retratos de Monet y su mujer. Se centra con mayor detenimiento en su obra más intimista y más tardía, la que tiene lugar a raíz del nacimiento de su hijo Pierre, compuesta por retratos familiares y de escenas domésticas que ocuparon buena parte de su producción artística.

En esta sección, el espectador puede contemplar imágenes de su mujer Aline, retratada en la obra a pastel “Maternidad”, de sus hijos en la primera infancia, como en “Coco tomando sopa”, o el gran retrato de un Jean adolescente inspirado en “El príncipe Baltasar Carlos, cazador” de Velázquez.

La muestra concluye con la sección dedicada a las bañistas desnudas, donde se refleja la mirada más intimista del pintor y la importancia que tuvo el desnudo femenino para Renoir, a pesar de las negativas opiniones que expresó en su vejez contra su lucha por la emancipación, según recordaba Solana.

El comisario de la muestra considera que esas opiniones no se reflejaron en sus pinturas, donde las mujeres no son presentadas, a su juicio, con una visión ultraconservadora, como objeto pasivo, inerte y decorativo, sino que ocupan un papel central en su pintura y adoptan posiciones activas.

Los desnudos de Renoir, otra de sus facetas que le distancian del impresionismo, movimiento que no se interesaba, a excepción de Degas, por este género pictórico, son difíciles de clasificar, sobre todo tardíos.

Las figuras femeninas, de carácter monumental con cabezas pequeñas y cuerpos y extremidades grandes y desproporcionadas, parecen inspiradas por artistas como Miguel Ángel, Rubens o Tiziano y suscitaron posteriores la admiración de artistas como Bonnard, Matisse y Modigliani, que llegaron a visitarlo en su retiro de la Costa Azul francesa.

La muestra se completa con sus paisajes de pequeño formato, un género que utilizó más como campo de experimentación que de creación, centrado como estaba en la figura humana, y con los retratos por encargo que realizó para ganarse la vida y labrarse un nombre profesional.

La exposición, patrocinada por la Fundación BBK, está abierta desde hoy y podrá visitarse hasta el próximo 15 de mayo. Los organizadores mostraron ayer su deseo de que la muestra concite el mismo interés conseguido en el Thyssen de Madrid.