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La patronal presiona ante una eventual reforma fiscal en la CAV

La presión fiscal recae sobre el conjunto de la ciudadanía, pero generalmente la patronal asume un papel tan protagónico que distorsiona la realidad dando a entender que son las empresas, y no los trabajadores, quienes ponen la mayor parte de la recaudación. Confebask quiere evitar una subida de impuestos.

El Consejo Vasco de Finanzas Públicas (CVF) tiene previsto reunirse el lunes para, como es habitual, acordar el cierre de la recaudación por tributos concertados correspondiente al pasado ejercicio, la liquidación de las aportaciones de 2016 de las diputaciones de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa al Gobierno de Lakua, y el Fondo General de Ajuste.

Mientras la prometida reforma de la Ley de Aportaciones permanece en el limbo, es previsible que el Ejecutivo de Iñigo Urkullu plantee una aportación de recursos derivados de la actualización de balances y la distribución de los mismos entre las cuatro instituciones similares a la del pasado año.

Sobre esta reunión pesará el enorme desfase entre las previsiones realizadas hace un año y el cierre del ejercicio. En principio, el CVF previó un incremento del 7% en la recaudación respecto a 2015, hasta los 13.498 millones de euros. En octubre rebajó las expectativas, hasta un 3,3%. Pero en enero ya tuvo que admitir que la recaudación fiscal de 2016 se ha quedado 544 millones de euros por debajo del cálculo inicial, en 12.954 millones, lo que representa un incremento de tan solo un 2,7% respecto al ejercicio anterior.

En este contexto, el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, opinó ayer que los impuestos no se deben subir «simplemente porque el Gobierno necesita mayor recaudación». De esta forma replicaba al consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, quien manifestó que las administraciones deben poner en marcha «todos los instrumentos que tenemos» para incrementar la recaudación. Azpiazu apuntó que, teniendo en cuenta que la presión fiscal en la CAV «no es mayor que en España y es menor que en Europa, se podría pensar que ahí hay una vía para hacer algo».

«Ya me gustaría a mí...»

En su entrevista en Radio Euskadi, recogida por Europa Press, Larrañaga asumió que hay margen «para tener una reflexión» respecto a una subida de impuestos, pero indicó que primero hay que saber por qué hay que subirlos, si es porque los impuestos «son bajos o es porque hay necesidad de recaudación». «Nos preocupa que siempre, cuando se habla de una subida de impuestos, se hable de los impuestos a las empresas y no se cuestione su realidad: que de 2008 a 2014 han bajado su rentabilidad del 7 al 3 por ciento», añadió.

«Ya me gustaría a mí poder subir mis ingresos y multiplicarlos por 1,10 por decreto», comentó antes de advertir de que «no vaya a ser que este crecimiento de la presión fiscal obstaculice el desarrollo económico». Respecto a la posibilidad de que se aumente el Impuesto de Sociedades pero se reduzcan las deducciones, afirmó que el 83% de las empresas no se aplican deducciones, y de las que lo hacen «más del 50 por ciento son por I+D+i y por activos fijos». «Si quitamos estas deducciones se podría dar un freno a estas inversiones», alertó.

Reconoció que ha tenido ocasión de hablar con el consejero de Hacienda respecto a lo que Confebask entiende que debe ser una fiscalidad «moderna y competitiva». «Los planteamientos que nosotros hacemos son con retornos a medio-largo plazo y chocan con la necesidad a corto plazo que pueden tener ellos por la recaudación y los presupuestos», concluyó.

El Círculo de Empresarios Vascos (CEV) también entró ayer en el debate, señalando que «en los últimos años, una buena parte de la consolidación fiscal se ha basado en la subida de los impuestos y el aumento de la presión» impositiva, lo que «ha dejado de lado la revisión de una buena parte del gasto» y, según indicaron a Europa Press, ha generado «un efecto depresor de la actividad económica».

CCOO y UGT, por un «mínimo compartido» con ELA y LAB

CCOO y UGT emplazaron ayer a ELA y LAB a alcanzar un «mínimo común compartido» que exija a la patronal el desbloqueo de la negociación colectiva en la CAV, ya que consideran que las organizaciones sindicales deben lanzar un «aviso serio» ante la «comodidad» en la que están instaladas las patronales vascas. «Somos conscientes de los diferentes modelos de negociación colectiva que existen en Euskadi, pero es evidente que la negociación empresa a empresa no sirve para dar respuesta a la mayoría trabajadora vasca», señalaron en un comunicado conjunto. Por eso, plantearán a las centrales abertzales una «propuesta de desbloqueo de la negociación colectiva».

Por su parte, el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, dijo que esta patronal no se sentará en ninguna mesa con los sindicatos en la que, «en vez de negociación, se hable de imposición». En este sentido, subrayó que «en la mayorías de mesas en las que no está ELA se firman acuerdos». GARA