Martxelo DÍAZ
IRUÑEA

Vecinos de la Txantrea piden una plaza oficial para Salanueva

Txantrea Memoria y vecinos de este barrio iruindarra han puesto en marcha una recogida de firmas para pedir al Ayuntamiento que nombre «Plaza de Unai Salanueva» al lugar que popularmente se conoce como «Unairen Txokoa» al cumplirse 20 años de su muerte.

El colectivo Txantrea Memoria y grupos de este barrio iruindarra han puesto en marcha una recogida de firmas para reclamar al Ayuntamiento que nombre oficialmente «Plaza de Unai Salanueva» al lugar que por iniciativa popular ahora se llama «Unairen Txokoa».

Esta petición se hizo pública tras concluir el acto de homenaje a Unai Salanueva que tuvo lugar ayer en la Txantrea con motivo del 20 aniversario de la muerte del joven insumiso. Entre el público asistente se encontraba el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, y el edil de EH Bildu Joxe Abaurrea.

Recordaron que Unai Salanueva, como multitud de jóvenes, se negó a acudir al servicio militar, por lo que recurrió a la desobediencia y a la insumisión. «Esta decisión tenía sus consecuencias: persecución policial, órdenes de detención, juicios y encarcelamiento. La muerte de Unai fue la consecuencia más trágica de ese castigo».

Salanueva se suicidó el 10 de febrero de 1997, hace 20 años, para no tener que regresar a la cárcel de Iruñea, que entonces se encontraba en el barrio de Donibane. Había sido encarcelado por insumiso. Tenía el tercer grado, por lo que podía salir de prisión durante el día pero tenía que regresar por la noche. No lo pudo soportar. En esa época, la cárcel de Iruñea albergaba a decenas de jóvenes insumisos encarcelados.

Victoria dolorosa

«Ni nosotros ni las generaciones más jóvenes deben olvidar el fruto de la lucha de Unai y decenas de jóvenes más: demostraron que la victoria, la fuerza popular y que el Estado claudique es posible», destacaron.

En el acto de recuerdo a Salanueva tomaron parte insumisos que compartieron celda en la prisión de Iruñea y compañeros de la cuadrilla, que recordaron su compromiso con el euskara. «El único que hablaba en euskara era Unai. Consiguió que ahora seamos muchos los que lo hablemos habitualmente. Esa es otra victoria de Unai», destacó su amigo Mikel Auza.

Los familiares de Unai Salanueva recibieron un clavel de los asistentes y se bailó un aurresku en su honor.