Entre dos aguas
El apellido Távora es al teatro andaluz con raíces, la versión de obras clásicas y mitos universales revisados al olor, color, canto y baile del flamenco más creativo. En este espectáculo hay nada menos que tres Távora, la creadora, Pilar, la bailaora que da vida a Medea, María y la escenografía de Pepe. Nos recuerda a otros espectáculos de la saga, con una cierta tendencia a la redundancia, a la explicación de pasajes contados simultáneamente en dos o tres lenguajes escénicos, sobrecarga que no siempre ayuda a su mejor comprensión.
El mensaje está claro, la acomodación de Medea a nuestros tiempos, en forma y fondo, buscando una lectura legítima en el sentido de denunciar lo que sucede con las mujeres y con las vallas y muros que se están poniendo de manera vergonzante en nuestro entorno. Sin objeción, lo mismo que en la concatenación de pasajes interpretados, cantados y bailados, donde cada ejecutante lo hace de manera primorosa. aunque en el conjunto necesite de un mejor acoplamiento para ajustar mejor los elementos técnicos concurrentes.

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