María SUÁREZ
LONDRES

May: «Que no vea ningún juego constitucional sobre Reino Unido»

En la cuenta atrás para el Brexit, la primera ministra británica aprovechó su comparecencia parlamentaria para mostrar su rechazo al segundo referéndum de independencia escocés al tiempo que podría estar preparando una gira exprés para tratar de acercar posturas entre Westminster y el resto de territorios.

«No quiero ver que nadie plantea juegos constitucionales sobre la unidad de Reino Unido». Así de tajante se mostró la primera ministra, Theresa May, en su primer discurso parlamentario después de que la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, anunciara el inicio de los trámites que desembocarán en un segundo referéndum de independencia.

Interrumpida por los abucheos de algunos compañeros de oposición de la Cámara de los Comunes, May aseguraba que «no es momento para crear incertidumbre y división sino de volver a unir al país». El exministro principal y actual diputado por el Partido Nacional Escocés Alex Salmond agradecería posteriormente a Theresa May con ironía «el haber unido a toda Escocia en contra de ella».

El que iba a ser el primer discurso de May después de la aprobación de la ley para comenzar el proceso de Brexit se centró en la cuestión escocesa. Hasta que Nicola Sturgeon anunció su decisión a principios de esta semana, todos los medios especulaban con la posibilidad de que la premier británica optara por anunciar el inicio del Brexit en esta comparecencia.

Si hubo cambio de planes por el anuncio de Sturgeon, no se sabe pero se sospecha. De hecho, el diputado líder de los nacionalistas escoceses en Westminster Angus Robertson lo dejó caer ayer en el debate: «No sé por qué habrá retrasado la activación del artículo 50», al tiempo que le recordó su promesa de no activar el Brexit «hasta no tener un acuerdo con las naciones que componen el territorio». «Tiene unos pocos días para lograr un acuerdo», le instó para después preguntarle si «en algún momento ha comunicado a Europa el interés de Escocia de permanecer en el mercado único». La respuesta de May, intransigente: «el mercado único más importante para Escocia es el de Reino Unido».

Tras el debate, Robertson emitió un comunicado acusando a la primera ministra de haberse rendido en sus intentos de lograr un acuerdo con las naciones y lamentaba que «la idea de un gobierno que respeta y escucha a sus naciones no tiene credibilidad».

A pesar de los calificativos lanzados desde que conoció los planes de Sturgeon –el pasado lunes lo tildó de «lamentable»–, Theresa May evitó confirmar o rechazar si en última instancia acataría la petición escocesa y aceptaría la convocatoria del segundo referéndum en la fecha prevista. Para ello utilizó evasivas como «la mayoría escocesa no quiere un segundo referéndum» o respondiendo a Salmond que «en 2014 ya hubo un referéndum en Escocia que iba a ser único en la generación». A continuación añadía: «ahora resulta que las generaciones duran tres años». Sin embargo, detrás de la actitud firme mostrada en la Cámara de los Comunes, existe el temor del rumbo que tomaría el territorio por hacer caso omiso a las naciones que lo componen. Por ello, se especula con que la primera ministra podría estar preparando una gira exprés para intentar llegar a algún tipo de acuerdo con los gobiernos de Escocia, Gales y Belfast, antes de la activación del artículo 50 prevista para la última semana de marzo. Asimismo, Theresa May cerró la puerta a un referéndum sobre la reunificación en Irlanda asegurando que «no es buen momento», al tiempo que llamó a la colaboración entre las formaciones políticas para formar un gobierno en Belfast.

Corbyn: «Haremos un escrutinio del Brexit»

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, reclamó una vez más a la primera ministra británica, Theresa May, que atienda las peticiones del parlamento británico y permita un voto significativo del acuerdo logrado con Europa sobre el Brexit que vaya más allá del «lo tomas o lo dejas».

Además, Corbyn advirtió a la primera ministra que, de cualquier modo, su formación «realizará un escrutinio del proceso al que el gobierno debería dar la bienvenida». En su respuesta a la comparecencia de May, el líder de los laboristas británicos insistió en la necesidad de proporcionar certidumbre a los ciudadanos europeos que residen en Gran Bretaña y cuestionó las intenciones del gobierno al echar por tierra la enmienda laborista al respecto: «Habla usted de que no es tiempo para juegos políticos –en referencia a la reacción de Theresa May para con el referéndum de Escocia–. Eso dígaselo a los ciudadanos inmigrantes europeos que no saben lo que va a ser de ellos por la decisión de su gobierno».

Asimismo, Jeremy Corbyn acusó al ejecutivo británico de ser «complaciente» y de no estar jugando el papel inclusivo necesario en este momento. «Si Gran Bretaña toma las decisiones erróneas, estaremos pagando el precio durante años», advertía el líder laborista. M.S.