El Navarra Arena se abrirá en septiembre de 2018
El Gobierno navarro ha decidido terminar el Navarra Arena. Aun a sabiendas de que el dinero nunca se va a recuperar (al final, la obra superará holgadamente los 60 millones previstos), van a hacer un intento de aprovechamiento. Ninguna empresa navarra de deportes o espectáculos ha querido hacerse cargo del mastodóntico pabellón que tratará de ser explotado directamente desde el Gobierno y será sede de las federaciones deportivas.

El Pabellón Navarra Arena es un Gargantúa que consume, aun estando cerrado, 185.000 euros todos los años en gastos de mantenimiento. UPN ni siquiera lo terminó, por lo que el actual Ejecutivo tiene ahora pleitos con las adjudicatarias de las obras, que le reclaman daños y perjuicios por más de cuatro millones de euros. Ayer, el Gobierno anunció que se reemprenden las obras para que el gigantesco pabellón abra sus puertas en setiembre de 2017.
El Gobierno ha mantenido contactos con todas las empresas del sector para ver cuáles podrían estar interesadas en el Pabellón de 10.000 asientos (configurables con gradas mecanizadas). Ninguna se ha mostrado dispuesta a explotarlo y, mucho menos, a asumir el coste de rematar la infraestructura, que viene a ser unos 7,2 millones de euros en equipamientos. El único modo en el que estarían dispuestos a participar es a través de una empresa mixta con una entidad dependiente del Gobierno, siempre y cuando el coste de mantenimiento diario del Pabellón (que ya no serían los 185.000 euros que cuesta mantenerlo cerrado y con la luz apagada, sino bastante más) corriera a cargo de las arcas públicas.
Finalmente, la opción será que la gestión recaiga en manos de la empresa pública NICDO, que es la que gestiona también el Baluarte, el Planetario o el centro de esquí nórdico de Larra-Belagua. El enorme edificio cuenta también con una parte destinada a oficinas, a las que se plantea trasladar el Instituto Navarro de Deporte y Juventud (INDJ) y en las que se pretende dar cabida también a las federaciones de deporte. En suma, unas 100 personas. De este modo, el INDJ liberaría otros espacios públicos, como los de Paulino Caballero.
Usos y posibilidades
Rubén Goñi, director del INDJ, confiesa que han mirado «absolutamente todas las posibilidades», incluida hasta «su venta como almacén». El propio plan de los técnicos del Gobierno de Navarra sostiene que se trata de una obra «sobredimensionada» y diseñada «por un impulso». Este «impulso» lo tuvo el actual presidente de UPN, Javier Esparza, pues era su proyecto estrella cuando estaba al frente del deporte navarro. Y el responsable de los detalles de diseño fue su mentor político, Francisco Iribarren, desde la empresa pública SPRIN, que es la misma que llevó adelante el fiasco del Circuito de Los Arcos. El nuevo director del INDJ, asume que no les ha quedado otra que resignarse. «Al final, estaba construido al 90% y se han gastado 56 millones, y de lo que se trata es que por lo menos se pueda usar».
Entre los posibles usos del pabellón están los grandes eventos deportivos. Aunque, por su rango de aforo, solo podrán ser puntuales, pues ya existe un pabellón universitario con 3.000 localidades mucho más económico y no existe ningún equipo en ningún deporte que reúna tanta afición. También está disponible para eventos culturales (básicamente, grandes conciertos). Más allá de eso, el plan del Gobierno incluye también la posibilidad de usarlo como escenario para cine y publicidad y, ya en un ámbito más práctico, sacarle rentabilidad a sus más de 300 plazas de parking.
El Gobierno ha buscado un sistema de financiación que incluye préstamos europeos y de Sodena para que el acometer las obras que faltan no lastren el presupuesto con el que cuenta el deporte navarro.

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