V.E.
PRIMER MINISTRO

Bélgica, Estados Unidos y la política del miedo

L a cinematografía belga ha conocido últimamente un boom espectacular que la ha llevado a ocupar un sitio destacado en el “primer mundo” fílmico. Claramente asentada en el arthouse de los grandes festivales (cuyos equipos organizativos se pelean para colocar alguna propuesta de dicho país en sus respectivas secciones oficiales), parece tener además una industria con suficiente músculo productivo como para atreverse a reclamar alguna que otra porción del pastel del cine comercial. Para muestra, la nueva película de Erik Van Looy, quien después de su primera aventura en Hollywood (con el remake de “Loft”, una cinta que él mismo dirigió anteriormente en su país natal), vuelve a la carga con una película que agita con violencia algunos de los elementos más identificativos tanto del thriller político como del cine de acción. El primer ministro de Bélgica es secuestrado por una malvada organización, la cual amenaza con matar a su familia si este no asesina a la presidenta de los Estados Unidos. Con este impactante punto de partida, Van Looy firma dos horas de pura tensión en las que no se concede tregua al espectador.